Especial Navidad: fotoperiodismo, con Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Ofelia de Pablo y Javier Zurita, con sus geishas

Ofelia de Pablo y Javier Zurita, con sus geishas

Del genocidio de Guatemala al del Congo, de las geishas del siglo XXI a la comunidad española de Berlín. El tandem Ofelia de PabloJavier Zurita lleva años desarrollando un periodismo viajero y total de calidad (redacción, fotoperiodismo, documentales, multimedia, formación) que vadea los tumbos actuales de la profesión. Publican en grandes medios extranjeros como The New York Times, The Guardian, Channel 4 o Der Spiegel; también en El País, El Mundo o La Vanguardia (aquí una entrevista en RTVE). Nos contarán qué habilidades son necesarias para sobrevivir bajo la fórmula del freelanceo.

Empachados de Villancicos, os felicitamos la Navidad con una canción de cariño ronco ajena totalmente al acebo porque sí y os recordamos que para esta #TertuliaInfinita13 volvemos a un bar solidario: Turkana. Sus beneficios sirven para realizar operaciones quiquirúrgicas a personas sin recursos en Kenia.

Contamos con todos. ¡Venid en transporte público!

Lugar: Turkana. C/ Segovia, 16. Madrid. Metro La Latina.

Fecha: martes 30 de diciembre. 20.00 horas

Entrada libre y gratuita. Wi-Fi disponible


Beatriz Mesa, Carla Fibla, sobre Libia: Islam ≠ crimen

Una vez la dueña de un bar muy bonito dio permiso telefónico para celebrar allí La Tertulia Infinita. Pero al poco de colgar envió un sms: el ok era sólo en el supuesto de que el corresponsal invitado no procediese de medios, *digamos*, como la COPE.

Inmediatamente nos entraron ganas de traer a uno.

De izquierda a derecha, Carla Fibla y Beatriz Mesa.

De izquierda a derecha, Carla Fibla y Beatriz Mesa.

La prueba de que en la información internacional las líneas ideológicas tienden a diluirse la constituyen las invitadas a La Tertulia Infinita 12, Beatriz Mesa y Carla Fibla. Mesa (corresponsal de la COPE, pero también colaboradora de El Periódico) y Fibla (analista, ex Cadena Ser, El Mundo, La Vanguardia y varios medios más) coinciden en todas las interpretaciones que realizan sobre Libia y sobre quienes están metiendo las manos en el país.

Las líneas relevantes para los periodistas que se patean el mundo suelen ser otras: están quienes viven las zonas sobre las que informan y quienes caen sobre ellas como paracaidistas; están quienes se ponen casco y chaleco en cuanto llegan y quienes llevan años reporteando sin aparecer de esa guisa en las crónicas; y están los que pisan un destino con el reportaje plagado de clichés ya en la cabeza, mientras otros esperan a hablar con la gente. Todas eso marca más que el medio de origen.

¿Los mejores periodistas son los que más se acercan a la línea de combate? Ninguna de las invitadas lo cree, pese a que a veces los propios colegas te empujan: “Si no estás ahí, no eres un gran periodista, parecen decirte”. Como las autocríticas son escasas en la profesión, se valora la chispa con la que Mesa relata su propia historia, que provoca sonrisas a lo largo de la tertulia: “Yo era aguerrida. Quería estar en el frente de Misrata. Tenía que estar en Misrata. Y cuando llamo desde Misrata el medio me pide 30 segundos para contar el frente de Misrata. Ese día te replanteas tu vida y tu profesión. ¿Yo qué hago aquí? Perdí a dos compañeros y entendí que de lo que se trataba de explicar el conflicto, y no solamente desde el punto de vista militar. Con la distancia, considero que fue un error pasar 8 días en el frente”.

Como son amigas el relato se mueve entre lo histórico, lo periodístico y el anecdotario personal compartido. Se adapta a las preguntas de los tertulianos como su propio trabajo al entorno: ambas llegaron a un país para cubrir su feliz Primavera Árabe y se encontraron convertidas en corresponsales de guerra (expresión que rechaza tajantemente la ex reportera de la SER).

Fibla y Mesa, en un momento del debate.

Fibla y Mesa, en un momento del debate.

Con el aplomo que da haber trabajado en muchos estados árabes, Fibla desmenuza el origen del remolino libio. Conoció el país cuando aún estaba bajo la dictadura de Muamar el Gadafi: “Era un país extraordinariamente cerrado, sin contacto con el exterior. Impensable que algo así pudiera ocurrir. Hasta cuando preguntabas la hora por la calle la gente se apartaba”. Pero el 16 de febrero de 2011 la detención de Fethi Tarbel, abogado activista de los derechos humanos, deriva en manifestaciones y protestas contra la corrupción. Empieza la ira popular y el goteo de heridos y muertos.

Las reporteras entran con otros medios en Libia por su frontera con Egipto y siguen la evolución durante las cinco primeras semanas. “El inicio fue increíble, de esas experiencias por las que merece la pena estar en la profesión. Te encuentras con gente muy valiente, capaz de organizarse. Gente que vivía en el extranjero volvía muy preparada. Hubo una verdadera Revolución Cultural. Muchos artistas salían a la calle, las paredes se llenaban de grafitis. Y aún no estaba claro que se fuera a ganar esa batalla, pero era ese cambio de mentalidad y esa decisión que anuncian que no hay marcha atrás”, dice Fibla.

Después (19 de marzo), la intervención militar de Estados Unidos, Francia y Reino Unido, el linchamiento y muerte del tirano, la pretendida libertad. “Pero hay un trasfondo que no se conoce, y es que Libia es un país dividido desde un punto de vista tribal, regional y económico. Cuando el objetivo común cae [Gadafi] surgen los problemas. Y es lo que estamos viendo ahora: un conflicto de todas esas dimensiones”, explica Mesa, que ha vuelto al país varias veces desde que todo comenzó.

Con sus palabras las periodistas dibujan un mapa en el que se entiende la importancia primordial de los puertos petrolíferos al Norte y los pozos de extracción al sur: “Esa es la verdadera lucha de Libia y también de los actores internacionales, más allá de la cuestión islamista”, dice la periodista de la COPE. Con unos 6 millones de habitantes y recursos calculados para unos 65 años, Libia “es el país [de las revoluciones] que más rápido podría salir adelante si consiguiese controlar esa riqueza”, apunta Fibla.

El petróleo se pasea por la conversación. Porque es curioso que en un Estado etiquetado tantas veces como fallido algunas cosas aún funcionen: hay milicias que siguen protegiendo los pozos y las exportaciones de petróleo continúan aunque se hayan reducido. Repsol (España), Total (Francia), ENI (Italia) y otras empresas “trabajan aún allí con la anuencia de las élites políticas y las élites armadas. Y esto no se está contando”, dice Mesa. Curioso también que el país que ha logrado la Primavera Árabe más exitosa hasta el momento (Túnez) no tenga tan importantes recursos energéticos.

Ahora la Libia que narran los medios son en realidad tres países: la Cirenaica, donde se dan los enfrentamientos más agresivos y se presencian asesinatos arbitrarios, ajustes de cuentas, imposiciones extremistas del Islam (“con una Bengasi fantasmal, casi sin administración del Estado”, apunta Fibla); la zona de Trípoli, donde la gente se arma más cada día ante la creciente inseguridad; y la de Misrata, que sigue funcionando como motor económico y donde apenas existe desempleo. Si se analizan a fondo las complejas zonas del sur, aún saldrían más países.

Mapa de Libia

“Después de muchos años siguiendo países árabes yo lo que valoro es que la gente haya sido capaz de dar ese paso. Que el inicio de la revolución fuera popular es increíble. Me gustaría ver a personas de países desarrollados salir a la calle con esa determinación teniendo lo que ellos tenían enfrente”, admira Fibla.

Esa sociedad civil es ahora una víctima que vive bajo la extorsión, pero Fibla y Mesa aseguran que son los propios libios quienes tienen que salir de ese atolladero y que otra intervención exterior sería nefasta. “Estados Unidos está muy perdido en Libia, como en tantos otros países árabes. Han tenido muy pocos aciertos. Su acción siempre va a la deriva, les sobrepasa”, dice Fibla. La Unión Europea y la ONU son un cero a la izquierda, pese a la presencia flotante en la zona del enviado Bernardino León. De España no hablamos.

Las reporteras no se cansan de pedir paciencia con los procesos del mundo árabe y respeto a sus ritmos. “Cuando algunos académicos o periodistas se atreven a decir que estamos atravesando un invierno árabe me parece un error. Los procesos de cambio no se pueden evaluar de manera cortoplacista. Tampoco en la Revolución Francesa se alcanzó la democracia tras el primer suceso”, argumenta Mesa.

Beatriz Mesa

Beatriz Mesa

Sobre todo, las invitadas recalcan dos ideas: que tras los conflictos siempre hay una lucha económica por los recursos y que excluir a los movimientos islamistas de la solución es mala idea. Mesa, que ha investigado sobre redes criminales en el Sahel, recuerda lo que está ocurriendo en Malí: “Detrás de la Yihad hay sobre todo estructuras económicas, crimen organizado, economía criminal. Esa es la verdadera amenaza. Y ahí están implicados no sólo los grupos armados de corte yihadista sino también los de corte nacionalista y los poderes estatales, además de individuos que nada tienen que ver con los grupos armados y con la política. Y ahí está Francia, buscando gas y petróleo”.

No se puede desprestigiar un proceso revolucionario en menos de un año porque entren en el campo político los movimientos islamistas, vienen a decir ambas reporteras, ni siquiera cuando dentro de ellos haya un brazo extremista que impida las aspiraciones de libertad, dignidad y trabajo del pueblo. Fibla es tajante al afirmar que apartar a los Hermanos Musulmanes del poder en Egipto ha sido un error: “Lo hicieron muy mal pero había que haber dejado que lo siguieran haciendo mal para perder en las siguientes elecciones”. Si en Libia la visión de Estados Unidos pasa por apoyar a uno de los bandos en liza [como el general Halifa Hifter] sólo porque se enfrenta a movimientos islamistas, Mesa lo considera muy peligroso: “Quizá no se esté identificando bien al enemigo”.

Células islamistas se están extendiendo en la zona, pero la corresponsal de la COPE insiste en que no sólo está pasando eso. “No podemos decir “El Yihadismo se ha instalado en Libia”. No es cierto. El conflicto es mucho más complejo. El extremismo representa una minoría y, lo más importante, en Libia los islamistas no tienen base social”.

Asistentes a La Tertulia Infinita 12

Asistentes a La Tertulia Infinita 12

Al final de la tertulia los asistentes dicen que la explicación tan sencilla de un país tan complejo sitúa el encuentro entre los que más les ha gustado. Y se comenta la misma sensación agridulce que en otras ocasiones: la de que hay periodistas con mucho que contar y poco espacio, tiempo o recursos para hacerlo. Gente que incluso se mete en camisa de once varas y tiene la ocurrencia de internarse en el periodismo internacional de investigación, como está haciendo Mesa ahora, o de enriquecer el aquí y ahora con el análisis académico, como hace Fibla. Y además en un entorno de seguridad que se pone cuesta arriba para la Prensa. Fibla reconoce el miedo en sus últimas internadas en Siria: “Es el peor escenario y con peores perspectivas”, dice con pena por la población local. Mesa prefiere el sarcasmo: “Qué problemón ¿no?. Que ya no sabemos dónde colocarnos porque somos enemigos de unos grupos armados que yo no considero mis enemigos sino mis fuentes de información, porque yo lo que quiero es entender ese conflicto…”.

Las despedimos deseándoles suerte con unos medios que ya no se acuerdan mucho de la Primavera en el Magreb. “Con la caída de los regímenes se mantuvo un poco la atención pero el descenso fue increíble. Un proceso como éste, que está siendo histórico para esos países y que se va a prolongar en el tiempo, habría que seguirlo mucho más. Llevo un año en España y creo que el seguimiento es un desastre, pese al interés que sí veo en la calle”, ha afirmado Fibla en un momento de la conversación. “Yo mientras nos vayamos de aquí separando el Islam de todo lo que hacen los criminales, ya me quedo tranquila”, dice Mesa.

Sea. Desde el título.


#TertuliaInfinita12: Libia, con Beatriz Mesa y Carla Fibla

En marzo de 2011, una coalición aérea encabezada por Estados Unidos intervino en Libia para proteger a la población civil de los desmanes de Muamar el Gadafi. Tres años y medio después, la debacle. Este miércoles 26 de noviembre celebramos la #TertuliaInfinita12 sobre “Libia y otras inquietudes a nuestros pies“. Y nos vamos al espacio La Realidad, esa circunstancia que a veces estropea las mejores crónicas y operaciones militares.

fibla

Carla Fibla

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Beatriz Mesa

Nos acompañarán Beatriz Mesa y Carla Fibla. Ambas siguieron juntas la “primavera” que precedió a aquella intervención en el país africano. Mesa es corresponsal de la Cadena COPE y El Periódico en Marruecos y Malí, y está especializada en Al Quaeda en el norte de África (ha publicado “La falsa yihad. El negocio del narcotráfico en el Sahel”). Carla Fibla ha vivido cerca de 20 años en el mundo árabe (Egipto, Jordania, Marruecos…), buena parte de ellos siendo corresponsal o colaboradora de medios como la Cadena Ser, El Mundo o La Vanguardia.

Hemos tardado pero volvemos. ¡Y os esperamos! Como siempre, entrada libre y gratuita.

Qué La Tertulia Infinita 12. Libia y otras inquietudes a nuestros pies
Con quién

Dónde Bar La Realidad, C/ Corredera Baja de San Pablo, 51. Madrid. Metros Callao, Gran Vía, Tribunal.
Cuándo Miércoles 26 de noviembre de 2014 las 20.00 h.


Angeles Espinosa: “En medio de la guerra y el horror, la gente se enamora”

 

Quizá la mejor descripción que pueda hacerse de Ángeles Espinosa sea la de que acumula más de 3.800 contactos en su teléfono móvil (es la cifra aproximada que emerge durante la conversación). El suyo es un periodismo internacional de altos vuelos, que la lleva de un país a otro y de una fuente a otra con eficacia y celeridad. Y la fuente puede ser un activista en un entorno clandestino, un portavoz terrorista o un monarca con poder de decisión sobre millones de personas.

Ángeles Espinosa, corresponsal de El País en Dubái.

Ángeles Espinosa, corresponsal de El País en Dubái. Foto: M. Ángeles Martín / La Tertulia Infinita

Lleva prácticamente toda su vida profesional en El País, un espécimen cada vez más singular en los tiempos que corren. Entró allí como becaria y se ofreció para ir a Beirut. La respuesta fue no, pero ahí empezó todo. “Yo lo elegí y me eligió”, dice en concreto de la información sobre países árabes.

Que viva en la moderna Dubái desde que la expulsaron de Irán, donde fue corresponsal durante 6 años, tiene explicación: “Es práctico. Las comunicaciones funcionan y hay vuelos diarios hacia los países que cubro, de Paquistán a Arabia Saudí, de Irak a Yemen”. Esos mismos motivos logísticos hacen que pasen por la ciudad muchas figuras que conviene entrevistar.

Espinosa llega al encuentro con gafas de sol. Ha tenido un desgarramiento ocular que puso en duda su viaje a Madrid, pero al final puede comenzar en esta ciudad sus vacaciones. La foto fija que se trae de Bagdad, su destino más reciente: “Muros de hormigón y puestos de control donde hay un policía, un soldado y dos o tres señores con o sin uniforme que no sabes muy bien a qué milicia pertenecen. Es lo que da miedo a la gente. No se sabe quién es la autoridad”. La imagen es triste sobre todo para quien, como esta corresponsal, ha visto otra Bagdad en la que no había libertad y donde no se hablaba, pero donde sí “había jardines, árboles y la gente podía salir a hacer la compra”.

La música de fondo de la zona siempre es la miseria. “Hay que conocer los lugares para entender ciertas cosas. Uno va a Zarqa, pueblo natal de Al Zarqawi en Jordania, y encuentra un sitio inmundo, polvoriento, donde lo menos extraño es que surja alguien como él. Un chaval joven allí, aparte de cruzarse mano sobre mano a la puerta de su casa y planear alguna maldad, poco tiene que hacer. No hay bares, no hay discotecas, no hay cines. Relacionarse con chicas no puede ser. El sexo tampoco. En pueblos pequeños ni siquiera hay un prostíbulo”.

La periodista es capaz de explicar el conflicto como un puzle complejo que comenzó con la Guerra Fría y lleva completándose desde entonces a la vista de todos. En él, no todas las malas piezas son achacables a los Estados Unidos. Los estereotipos han perjudicado mucho: “El enfrentamiento entre suníes y chiíes no es un imperativo histórico. Ni han estado toda la vida peleándose ni tienen que hacerlo, según los expertos con los que hablo. Era un enfrentamiento ideológico que ha adquirido carácter político sólo recientemente. Se están explotando esos sentimientos”.

Objetividad, rigor. Se ve que los persigue. Entre los dos caminos que percibe en el periodismo internacional de hoy (The New York Times, para el que los hechos son sagrados, y The Guardian, un medio de calidad que apuesta por un tono más militante) se queda con el primero. Sobre la difusión en Internet de imágenes de extrema crueldad por parte de los yihadistas del Ejército Islámico de Irak y Levante (EIIL, ahora EI), su propuesta es que los medios repliquen estas fotografías con prudencia: “Es obsceno que a mi muerto lo cubra con una sábana y al muerto iraquí lo muestre decapitado”.

Ángeles Espinosa, en La Tertulia Infinita 11

Ángeles Espinosa. Foto: M. Ángeles Martín / La Tertulia Infinita

A Espinosa le inquietan quienes se alistan tras ver esos vídeos: “Se diría que provocan repulsión, pero tienen gran éxito, el EIIL recluta personas. Puede comprenderse en Irak porque llevan tres décadas brutalizados por una dictadura, la guerra y las sanciones. Muchos no han visto otra cosa. Pero que haya chicos y chicas que viven en Suecia, en Londres … No sé si somos sociedades enfermas”. Corrobora estos temores la corresponsal holandesa Jessica Spengen, aportando datos de voluntarios yihadistas en su propio país. Es quizá la nueva forma de lucha de algunos jóvenes rebeldes contra el sistema, concluyen ambas; una sangrienta actualización de lo que en el pasado se quedaba en las drogas y el rock and roll.

A la vista de la expansión del EI, ¿debería haberse intervenido en Siria? “No creo que haya intervenciones generosas. Un país interviene de acuerdo con sus intereses, incluso cuando se llaman humanitarias”. Y la participación militar no siempre es útil, recuerda la reportera. “¿Qué hay ahora en Libia? El caos”. “Lo que he aprendido más claramente en casi tres décadas de profesión es que no hay buenos y malos, no hay amigos ni enemigos. Todo tiene muchas gamas de gris”, explica.

La Tertulia Infinita 11. Foto: M. Ángeles Martín

La Tertulia Infinita 11. Foto: M. Ángeles Martín

Por su atención a distintas capitales Espinosa tiene muy presentes las estrategias, la partida global. Así, a veces las decisiones se toman con estrictos criterios militares, a veces tienen peso las humanas envidias entre emires. Es evidente que los contactos tienen gran peso en su trabajo, que cultiva mucho su trato y evalúa los resortes psicológicos de sus encuentros. Ha entrevistado a numerosos jefes de Estado de la zona, desde Mahmud Ahmadineyad hasta Bashar Al Assad: “Los políticos no nos dan una entrevista por ser simpáticos, la dan porque les interesa. También es importante que sus asesores te conozcan”. La periodista cree que es necesario además “estar en los sitios, tener una continuidad en la zona”. Y cuida a sus fuentes: “Hay personas a las que no llamo porque sé que  eso podría suponerles una detención de los servicios secretos”.

Tras su trabajo hay esfuerzo de planificación. ¿Cómo te organizas? ¿Cómo llevas tu agenda?, preguntan Elena Aljarilla y otros asistentes, curiosos sobre cómo se puede cubrir 7 países: “Trato de estar atenta, preparo los temas con el coordinador en Madrid. Pero es verdad que antes había un imprevisto de vez en cuando, ahora hay un imprevisto todas las semanas”.

Tráfico incesante. Pitidos y sirenas. Sobrevuela un helicóptero y alguien bromea con que es un drone. Pero estamos junto a El Retiro y el frescor es agradable. También se oyen pájaros. Como en los destinos de Espinosa, la mezcla es la esencia: “Todo pasa a la vez. En medio de la guerra y del horror, la gente se enamora, se casa, tiene hijos”.

A medida que la periodista se refiere a una y otra cobertura la visualizo de un lado para otro de la región, su casa a la espera. Tras la tertulia comprendo que a los otros participantes les ha pasado igual. A la hora y media de comenzar el encuentro, cuando vamos a decidir su final, alguien que viene a buscarla y una lluvia fina precipitan el adiós. “Me he quedado con tantas ganas de preguntar… -suspira una tertuliana cuando la reportera ya se ha ido- ¿Pero a usted quién le tira las cosas a la basura cuando se le mueren en la nevera?

[Ángeles Espinosa fue la corresponsal invitada a La Tertulia Infinita 11, que tuvo lugar el miércoles 2 de julio en la terraza del Café Shukran, en los jardines de Casa Árabe].


La Tertulia Infinita 11 con Ángeles Espinosa: IS. Irak. El caos

 

El próximo miércoles 2 de julio vuelve La Tertulia Infinita (primavera-verano, número 11). Nos acompaña Ángeles Espinosa, corresponsal de El País en Oriente Medio con sede en Dubai.

Ángeles EspinosaPremiada con el Ortega i Gasset (2002 y 2003), por el Club Internacional de Prensa (2003), por la Asociación de la Prensa de Madrid (2010) y con el Víctor de la Serna (2011), nominada este año al Cirilo Rodríguez, Espinosa ha sido corresponsal en Líbano, Egipto e Irán, país del que fue expulsada en 2011 por sus informaciones incómodas. Ha cubierto la mayoría de las guerras y acontecimientos importantes en Oriente Medio desde los años 90. Ha publicado tres libros.

Recién llegada desde Bagdad, nos da que es persona adecuada para hablar de IS (o ISIS, o EIIL), el Ejército Islámico de Irak y el Levante. Este grupo extremista ha barrido buena parte de Siria e Irak devolviendo al prime-time el drama de los refugiados, las torturas y las muertes en la zona. Ha resucitado también todos los  fantasmas de las intervenciones occidentales fallidas en la región. Pero quizá acabemos conversando de otros temas, porque Espinosa lo mismo escribe cuentos de princesas encerradas que se empotra 24 horas con el ejército paquistaní.

El encuentro será en la cafetería al aire libre Shukran (que significa “gracias”), situada en los jardines de Casa Árabe, junto al parque de El Retiro. ¡Os esperamos!

 

Dónde: Cafetería Shukran, jardines de Casa Árabe. C/ Alcalá 62. Madrid. Metro Retiro.

Cuándo: miércoles 2 de julio de 2014. 20.00 horas

Entrada libre y gratuita.


Naranjo y Castellano: “El problema de los muros es que no dejan ver lo que pasa al otro lado”

 

  • Periodismo internacional e inmigración en La Tertulia Infinita 10
  • José Naranjo: “La percepción desde allí es que esto es una guerra. La misma que tenemos aquí cuando nos manifestamos por derechos que nos quitan”
  • Nicolás Castellano: “No hay que discutir el uso o no de pelotas. Hay que discutir que la ley no funciona”

Temíamos las pancartas, el partidismo, en la tertulia sobre periodismo internacional y migración. Y José Naranjo (freelance, El País) y Nicolás Castellano (Cadena Ser) dieron una lección. Regalaron titulares contundentes muy cercanos a eslóganes políticos, sí, pero no dejaron uno solo sin explorar y justificar. Si de entrada le cuesta a usted asumir que “Esto es una guerra” y que estamos en el bando de los malos, explique cómo puede ser que hayan muerto 20.000 personas en aguas del Mediterráneo sin que nadie reconozca el fracaso de décadas de política de extranjería. Este resumen es demasiado corto como para desenrollar el hilo argumental que va entre una cosa y otra. Afortunadamente la tertulia, una de las más largas, didácticas y concurridas, no lo fue.

Nicolás Castellano (izquierda) y José Naranjo (derecha). Foto: David Hendricks.

Dice José Naranjo (Pepe) que él y Nicolás Castellano (Nico) son como hermanos y lo parece. Se toman el pelo, se quitan la palabra. El segundo no es que la quite, es que no la suelta, aunque asegura que sólo es “un discípulo de Pepe”. Aquí están: Naranjo con una visión privilegiada sobre la parte sur de la frontera migratoria África-Europa; su compañero al norte, aunque no de pensamiento.

“Los inmigrantes que hacen “el camino” están ahora en Facebook y Twitter, podemos seguir su periplo, que a veces dura años. Feisbuqueo, me voy al ciber“, describe gráficamente Castellano, reiterando que son jóvenes con las mismas inquietudes que los de aquí, con un concepto de la familia similar al que teníamos nosotros hace pocos años: “Antes, si un familiar viajaba y no traía regalo era para matarlo, aunque hubiera ido aquí al lado. Para ellos es lo mismo: lo anuncian, se hacen fotos con las cosas bonitas que van viendo, exageran sus éxitos…” “Y vuelven con la camiseta de la selección”, completa Naranjo.

Se agradecen sus bromas para animar un relato a ratos deprimente. También su guasa con giros de Gran Canaria (el “chau chau”, los “pibes”….). En el diálogo vuelven a esta isla una y otra vez para demostrar que conocen la inmigración en su contexto más difícil, el local. Los dos empezaron allí, preguntándose el por qué de la llegada de cayucos.

“Recuerdo la pancarta de las asociaciones de vecinos en una manifestación: `Contra la inmigración ilegal, las enfermedades infecciosas y el crimen organizado’. Agüita”, dice Naranjo haciendo reír. Con anécdotas como esta muestran la ignorancia de quienes recurren al argumento de la proximidad: ese de que es muy fácil solidarizarse con los inmigrantes cuando uno no se ve directamente/vecinalmente perjudicado por ellos. ¿Estamos seguros de que son los inmigrantes quienes nos perjudican o es la gestión de los recursos comunes lo que anda mal?

Los dos reporteros creen que lo peor de la migración es la perversión del lenguaje, el discurso de trazo grueso que han logrado imponer políticos y medios difundiendo estereotipos negativos sobre la migración. Por eso a veces reciben una pregunta y la reformulan, evitando contestarla como está. “No hay que discutir el método (el uso o no de pelotas) hay que discutir que la ley no funciona, que hay demasiadas muertes”, golpea sobre la mesa Castellano. Naranjo apunta que usar la palabra “problema” para describir la migración es una trampa: en realidad es “la búsqueda de una solución” al verdadero problema, la miseria. Al principio de la tertulia uno piensa que esta insistencia en la lengua tiene algo de fijación, pero ejemplo tras ejemplo, comprende. Lo corroboran otros contertulios: “Tratas de informar contradiciendo los tópicos, pero de repente llega un solo titular y lo tira todo por tierra: `Te van a asaltar 30.00 tíos con cuchillos entre los dientes’. No hay nada que hacer”, dice Isabel Vega, de Europa Press.

Participantes en La Tertulia Infinita 10. Foto: David Hendricks.

La agencia Associated Press (AP) ha prohibido el uso de “ilegal” para referirse a un inmigrante en sus teletipos; The New York Times también vigila ya expresiones negativas. En España, nos cuentan, se han hecho guías de comunicación pero los directivos de medios no las asumen. Y así la información que recibimos va de drama en drama, rápidamente embarcada en el oleaje PP-PSOE y siempre inflamada por la polémica, por la “avalancha”. “Muchos medios descubren ahora las devoluciones en caliente, que llevan años haciéndose en España. Tener que morir 15 personas para que se fijen en que es ilegal…”, lamenta Castellano.

¿Y la Europa de los derechos humanos? Castellano: “Tras la tragedia de Lampedusa -7 días, 2 naufragios, 600 muertos- se dijo que el próximo Consejo Europeo tomaría decisiones. Pospuesto al siguiente. Y al siguiente. No hay interés”. El reportero dice que sólo se piensa en “barreras para proteger esta jaulita”: “El Parlamento de Canarias llegó a aprobar que el Ejército obligara a las pateras a dar la vuelta en alta mar”, recuerda. “Estamos –advierte  Naranjo- ante uno de los mayores fracasos colectivos de nuestra sociedad. Hemos construido en torno a nuestro bienestar un intrincado sistema de protección que va más allá de lo físico (las vallas, la patrullera). También es mental. Algún día nuestros nietos se preguntarán qué pasó, cómo pudieron morir 20.000 personas estrellándose contra las costas europeas”. Naranjo y Castellano alertan contra la xenofobia y la desmemoria. Recuerdan a la generación de sus abuelos, que tanto emigró.

Sobre la tragedia de Ceuta lo tienen claro: hasta miembros de la Guardia Civil han reconocido que no se hicieron las cosas bien. Nico Castellano cree necesaria la dimisión del ministro.

 ¿Hay peligro con tantos inmigrantes a las puertas? “Antidisturbios, la legión, elevación de la valla… La gente se muere intentando llegar a Europa. Y ningún partido mayoritario se plantea apartarse de los métodos militares aunque se haya demostrado que no sirven ni para el objetivo de repeler en la entrada. Hemos llegado a escuchar que llegaban yihadistas en patera. Jamás se dado el caso”, dice Castellano. El periodista de la Cadena Ser insiste en que se están manipulando las estadísticas: “Es falso que la entrada de inmigrantes por vía irregular vaya a desestabilizarnos. En Canarias se mete miedo con 30.000 inmigrantes africanos y se olvidan las enormes cantidades de inmigrantes de Suecia y Alemania. Y no es una cuestión africana, es una cuestión de dinero. En Las Palmas, los mejores pisos los  tienen los mauritanos acomodados. Con esos no hay problema”. Inmigrante rico, inmigrante pobre.

“Llegan a las puertas de la prosperidad y les esperamos con pelotas de goma o pinchando sus zodiac. Ellos alucinan, lo viven como una humillación. Es violencia estructural. Aparato represor musculado”, critica Naranjo: “El problema de los muros es que no dejan ver lo que pasa al otro lado. Y lo que no ves es que estamos  en guerra. La percepción desde allí es que esto es una guerra. La misma que tenemos aquí cuando nos manifestamos por derechos que nos quitan, como en el caso de los desahucios”.

La migración no cesará porque está en el ADN de muchos pueblos del mundo y porque mientras haya penuria económica habrá huida. Pero el sistema imperfecto que hay ahora sí puede mejorar, creen los dos periodistas.

Aunque ya nunca la llamaremos problema, la migración es una cuestión difícil, compleja. Belén Domínguez se disculpa por hacer una pregunta “que seguramente será simple porque no soy periodista”: “¿Y entonces qué solución le veis a esto?

Nico Castellano y José Naranjo, en La Tertulia Infinita 10. Foto: David Hendricks.

Y los periodistas contestan. Claro que contestan: que si funcionara mejor, la política de visados daría soluciones; que ciertas personas sí cumplen los requisitos y deberían poder venir legalmente; que se ha de llegar a acuerdos de repatriación que funcionen, no como los de ahora; que los medios deben dejar de generar este estado tenso de opinión; que se deben suprimir los Centros de  Internamiento de Extranjeros (los CIE, “agujeros negros como una catedral”, dice Nico) y las redadas racistas; que las ONG –por las que se interesa el periodista Héctor Rodríguez– deberían contar con más recursos…

Otros participantes en la tertulia intervienen también con propuestas de solución. Pero entre la pregunta de Belén y las respuestas, incluidas las de los periodistas, ha mediado un silencio algo incómodo. Largo.

¿Qué futuro hay?, pregunta un asistente muy joven. “El futuro eres tú -contesta Naranjo-, el futuro es que haya una persona de 18 años que viene a estas cosas”.

 

[José Naranjo y Nicolás Castellano fueron los periodistas internacionales invitados a La Tertulia Infinita 10, que se celebró en el Bar El Colmo de Madrid el 20 de febrero de 2014. Gracias a Palma, su dueña].


La Tertulia Infinita 10: el periodismo internacional ante la migración

 

Refugiados, sin papeles, inmigrantes, desplazados. Cada día miles de personas tratan de cruzar alguna frontera para escapar de la pobreza, la persecución o la guerra. Millones se establecen en lugares donde ni siquiera son reconocidos como ciudadanos. En Ceuta y Melilla saltan de África a Europa, pero hay otras rutas. Contarlo es un reto para el periodismo internacional: primero, el drama individual; después, las grandes cifras demográficas y económicas que importunan intereses estratégicos.

JoseNaranjoEl próximo jueves 20 de febrero, a las 20.00 h., los periodistas José Naranjo y Nicolás Castellano nos hablarán de estos viajeros forzosos. Naranjo es colaborador de El País y cofundador del portal informativo sobre África GuinGuinBali, vive a caballo entre Senegal, Malí y España y es uno de los freelance españoles de actividad más arriesgada en los países de África Occidental mencionados y en otros (Níger, Mauritania, Guinea Bissau…); ha escrito dos libros sobre los movimientos migratorios en este continente (Cayucos y Los invisibles de Kolda) y es coautor de más libros sobre la cuestión.

Nicolás Castellano (foto: José Naranjo)

Nicolás Castellano (foto: José Naranjo)

Nicolás Castellano, reportero de la Cadena Ser para los temas de migración, ha sido enviado especial a numerosos conflictos y catástrofes internacionales (El Sáhara, Filipinas, República Democrática del Congo, Haití, frontera siria…) y es coautor del audio-libro sobre inmigrantes Mi nombre es nadie.

Debatiremos sobre migraciones internacionales en el emplazamiento más multicultural que hemos encontrado en Madrid: El Colmo de Lavapiés.
 

Qué La Tertulia Infinita 10. El periodismo internacional ante la inmigración
Con quién

Dónde Bar El Colmo, C/ El Olmo 26, Madrid. Metro: Antón Martín.
Cuándo Jueves 20 de febrero a las 20.00 h.

 
¡Os esperamos!


Rosa María Calaf: “El viaje es esencial”

 

  • Un consejo: “Hay que ir a ver las cosas en persona y, si no puedes, tener los ojos de ese periodista que es de confianza y cuenta las cosas como son”
  • Periodismo: “La audiencia ha acabado creyendo que es mejor periodista el que anda todo el rato arrastrado por el suelo cuando no es necesario”
  • Cataluña: “Los nacionalismos, como la religión, son siempre las causas más irracionales de los enfrentamientos”
  • Marginedas: “Compartíamos infraestructura, vivíamos en el mismo edificio, íbamos juntos al súper… Estoy preocupada”

Rosa María Calaf, en La Tertulia Infinita 9. Foto: Mónica Marcos.

La primera vez que la buscamos, Rosa María Calaf (Barcelona, 1945) respondió desde Alaska. Antes o después de esa ruta cayeron las de Irán, Mongolia, Argentina, Australia… Desde que se jubiló, la periodista de TVE reserva tres meses al año para viajar en coche sin la presión de entregar crónica a un medio, sólo para alimentar el alma con personas y paisajes nuevos: “El viaje es esencial. Si no sales a conocer lo distinto, te pierdes mucho. Aprendes de lo que es diferente, no de lo que es igual”.

 

¿Y qué es un viaje?: “Moverte al son de las personas que encuentras y de las dificultades”. Calaf, que conoce 178 países y va a por más, cree en las transformaciones positivas que viajar puede provocar en la vida de alguien y en su percepción de sí mismo, por eso no se cansa de recetar: “Hay que ir a ver las cosas en persona y, si no puedes, tener los ojos de ese periodista que es de confianza y cuenta las cosas como son”.

 

Su inquietud por visitar otros lugares viene de la infancia, cuando el abuelo que comerciaba con azafrán de la India le hablaba de aquella tierra exótica, de Estados Unidos y de Europa. Con 18 años hizo autoestop hasta Suecia. Y si en 1956 Enrique Meneses realizó un trayecto mítico “De Cairo a Cabo”, ella se atrevió con algo parecido unos años después: carretera desde Barcelona hasta Sudáfrica. “Lo terrible es que probablemente ninguno de los dos viajes se podría hacer ahora. Hay zonas por las que sería suicida transitar. Y no recomendaría mucho el autostop”.

 

“Hablamos de globalización y de la posibilidad tecnológica de llegar a todas partes, del ideal de un mundo cohesionado, pero estamos consiguiendo todo lo contrario”. Calaf defiende la cultura de consenso por encima de la confrontación, en el mundo y en España. ¿Crees que TVE acabará viéndose en la necesidad de abrir una corresponsalía en Barcelona?, pregunta Raúl de la Torre. “Ante todo soy internacionalista. Restar es un error. Hay que sumar. Es una equivocación enorme que pudiendo ser dos cosas acabes siendo una”. “Los nacionalismos, como la religión, son siempre las causas más irracionales de los enfrentamientos. Son emociones, y cuando elevas la emoción a categoría de ideología, tiene muy mal final”. “Lo poco que miramos hacia atrás, hacia la Historia. Cómo cometemos los mismos errores. Y uno de los principales en España es el sectarismo. Conmigo o contra mí”.

Rosa María Calaf, durante la tertulia. Foto: Mónica Marcos

 

Las historias de esta periodista se enroscan y desenroscan, se expanden con anécdotas como genios salidos de la botella. Calaf cenando con un político seductor y sanguinario en Hispanoamérica. Documentándose en las bibliotecas de Londres y París . Conversando con un Ryschard Kapuscinski aún poco conocido que le da pistas para su aventura africana. ¿Qué opina sobre este reportero mítico, del que se han dibujado perfiles tan negativos tras su muerte?, inquiere Alfredo Jiménez-Millas. “Creo que hizo un trabajo extraordinario -un polaco, en aquella época-, aunque otro debate es que en algún caso pueda ser que no se ajustase a lo que estrictamente sucedió” (quizá, quiere pensar Calaf, porque los medios escritos requieren más margen de maniobra, más ingredientes literarios, a la hora de construir las historias).

 

Una cosa es enriquecer los textos, otra mentir, falsear. Calaf clama contra los simulacros en televisión, y especialmente en el periodismo de guerra: “El periodismo ha evolucionado a una gran dosis de espectáculo. Es lo que impacta sobre lo que importa. La empresa periodística está encantada de que te disfraces de reportero intrépido y vayas con casco y chaleco, y estés con el velo cuando no hace ninguna falta (aunque a veces sí sea necesario). Lo mismo con la mascarilla sanitaria. Si te fijas, ves por detrás gente local que no lo lleva. O notas que la reportera que se cubre está sola por la noche en el tejado de un hotel”. “Esto no es una cosa española, es una situación general”. “Si ruedas a gente que se pone a gritar y a quemar banderas de Estados Unidos sólo cuando le acercas la cámara tienes que explicarlo, mover la cámara y decir que cuando has llegado no estaba pasando eso. No puedes rellenar la información de elementos que son falsos”. “Compañeros, sobre todo freelance, me dicen que si no hacen eso nadie compra su trabajo. Se lo compran al que hace el numerito. Es una perversión total”. “Tienes que hacer información de la guerra como si fuera una película. La audiencia ha acabado creyendo que es mejor periodista el que anda todo el rato arrastrado por el suelo cuando no es necesario (insisto que muchas veces lo es)”. “La gran esperanza es la Red, pero divulgando mucho que tenemos que aprender a manejarla”.

 

Los tres periodistas españoles secuestrados en Siria (Marc Marginedas, Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova) “no van en plan Rambo, movidos por la presión de hacer algo espectacular en lugar de valioso”. Según la periodista, su caso es doloroso y sólo una muestra más del sinsentido en el que se ha convertido Siria: “Los intereses por los que se combate han dejado de ser los intereses del pueblo sirio”. Calaf habla con mucho cariño de Marginedas. Compartieron destino: “Es casi como un hijo. Le enviaron a Moscú cuando empezaba su carrera, dice que quiere terminarla allí. Compartíamos infraestructura, vivíamos en el mismo edificio, íbamos juntos al súper… Estoy preocupada”.

 

Calaf, en un momento de La Tertulia Infinita 9. Foto: Mónica Marcos

Sería tonto pensar que la existencia de esta corresponsal ha estado libre de sufrimiento o renuncias personales. Que no hay aristas en su carácter o en su trayectoria. Pero el resultado conseguido es bueno y le hace saber que tomó las decisiones correctas. Muchos asistentes a la tertulia sonríen y suspiran por tener la mitad de experiencias que ella ha tenido y por la libertad de que dispone ahora (hay vida tras un ERE). Ella se lo agradece a la vida (“Mientras el cuerpo aguante…”).

 

También alguien puede pensar que emplear aquí la palabra “guapa” para describir a la periodista sólo aporta frivolidad al texto. Pero hay que mencionar lo que llama la atención del invitado: no es que Rosa María Calaf diera bien ante la cámara, es que es (tiempo presente) muy guapa. Y cariñosa. Y tiene esa clase de elegancia que hace que quieras mirar todo lo que lleva puesto, porque hasta la más pequeña cosa parece particular, de otro lugar o con secreto. Por eso hay admiradores que la saludan en el metro, antes de la tertulia y tras la propia tertulia, donde nunca antes un invitado había sido requerido para hacerse tantas fotos de recuerdo. Se acercan con respeto: “Perdone que interrumpa, sólo quería decirle que…”.

 

Hace años, Rosa María Calaf se definió en un test como “curiosa, inquieta, insaciable”. Próximo viaje: Islandia, Groenlandia, San Petersburgo, el Cáucaso.

 

Álbum de fotos de La Tertulia Infinita 9

[Rosa María Calaf fue la corresponsal invitada en La Tertulia Infinita 9, celebrada el jueves 26 de diciembre de 2013 en el Bar Turkana de Madrid].


Especial Navidad “La Tertulia Infinita 9” con… Rosa María Calaf

Pelo corto rojizo y un mechón plateado.

Pocas periodistas logran ser reconocidas con tan breve descripción, sin necesidad de foto. Rosa María Calaf, una de las corresponsales más populares que ha dado TVE, sí.

Tras viajar al menos a 160 países ha ganado todos los premios relevantes que puede recibir un reportero internacional en España (aquí su currículo). Y tiene el intangible más preciado: reconocimiento de público y compañeros de profesión.

Tantas cosas buenas, que Rosa es desde hace tiempo “La Calaf”.

El jueves 26 de diciembre nos acompañará en el Especial Navidad. La cita estaba pendiente hace tiempo: por si todo lo anterior no fuera suficiente, es madrina de estas conversaciones junto a Carlos Franganillo y David Jiménez.

El encuentro se celebrará en Turkana, un bar solidario que destina sus beneficios a un proyecto de cirugía en Kenia y donde nos trataron muy bien las pasadas navidades en la tertulia con los fotoperiodistas Manu Brabo y Álvaro Ybarra.

¿De qué hablaremos? ¿De qué no hablar con esta invitada? Blancos y negros de la profesión y el mundo.

Lugar: Turkana. C/ Segovia, 16. Madrid

Fecha: jueves 26 de diciembre de 2013. 20.00 horas

Entrada libre y gratuita (aunque conviene confirmar)

Wi-Fi disponible

[“Son días de estar con la familia” no es excusa. Traeros a la familia. Os esperamos.]

Rosa María Calaf (Wikipedia)


Sáenz de Ugarte: “Por mucho miedo que den las grandes organizaciones, el factor chapuza siempre existe”

Íñigo Sáez de Ugarte, en La Tertulia Infinita 8

  • “Existe un único espacio global para el espionaje donde las fronteras ya no cuentan. Todo ocurre en un único terreno de juego”
  • “[La escucha] siempre es para pillar al terrorista justo antes de cometer el atentado. En el mundo real las cosas nunca están tan claras”
  • “Por Manning pasaban demasiados datos […]. ¿Para qué coño quiere un soldado de a pie los telegramas que la embajada de Madrid enviaba a Washington en el 82?”
  • Fotos de La Tertulia Infinita 8

Hay un cierto tufo a Pepe Gotera y Otilio en el caso de Edward Snowden y las filtraciones de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). ¿Cómo pudo permitir la organización líder en su campo que tanta información confidencial pasara por las manos de una sola persona? Y no es la primera vez que ocurre: el soldado Bradley/Chelsea Manning podría pasar los próximos 35 años en una cárcel por transmitir datos clasificados a Julian Assange, de Wikileaks: un único soldado, emocionalmente inestable, accediendo a vídeos y cables diplomáticos de aparición estrepitosa para Estados Unidos.

Varios asistentes a la tertulia subrayan que no entendemos la fragilidad de los nuevos modos de comunicación ni tampoco el valor de los datos personales. Embajadas que operan con sistemas de correo electrónico sin cifrar como Hotmail, funcionarios de la Unión Europea que dejan abiertos sus ordenadores… Nos ha sobrepasado la tecnología  y lo están aprovechando empresas y servicios de inteligencia que sí comprenden el peso actual de la máxima “Quien tiene la información tiene el poder”.

Íñigo Sáenz de Ugarte, subdirector de Eldiario.es, autor del blog Guerra Eterna y periodista con décadas de experiencia en radio, prensa, televisión e Internet, tiene una forma de relatar las cosas que hace que todo lo que ha sucedido parezca natural. A ratos miserable y a ratos homérico, pero natural, como se dan en la vida los aciertos y los errores.

Al margen de la tertulia el periodista habla muy poco. Tan poco, que lo mejor es describirle a través de su intervención, con mensajes cortos literales. La ironía breve, como la que despliega en Twitter, se ha convertido quizá en el rasgo más reconocible de sus análisis.

“”

Todos los países espían. La existencia de los servicios de inteligencia no es reprobable.

Pero hay un argumento un poco cínico que se lleva hasta el límite: “Como todos los países tienen servicios de inteligencia, todo el mundo espía a todo el mundo y eso no es reprobable”.

La diferencia es el grado de poder de los países. Ninguno puede tener un puesto de escucha a un kilómetro de la Casa Blanca y Estados Unidos sí puede colocarlos frente a otros gobiernos. Hay una asimetría.

No es igual que te espíe Uganda a que te espíe Estados Unidos. Si te espía Uganda, te da la risa. Si te espía Francia, bueno. Si te espía EEUU, estás jodido; lo van a saber todo.

Existe un único espacio global para el espionaje donde las fronteras ya no cuentan. Todo ocurre en un único terreno de juego.

Desde que se descubrió la red Echelon en el 2000, el avance tecnológico ha sido inmenso. Por eso lo que ocurre es algo más grave.

Tenían las llamadas que hacía Merkel. Es la leche. Pero lo que me parece más llamativo es que pudieran intervenir en los cables de fibra óptica.

Lo de los cables revela que no queda ningún límite tecnológico. No es sólo acceder a los datos que se transmiten a través de ellos, sino absorber toda esa información.

El espionaje indirecto es importante. EEUU tiene muchos problemas para saber qué ocurre dentro del Kremlin. Una forma de conocerlo es escuchar a Ángela Merkel explicando a su asesor una conversación con Vladimir Putin.

Manning es un soldado muy joven con conciencia política escasa. Atormentado y con problemas personales.

Assange es la figura tradicional del activista.

Snowden es el insider que raramente tiene interés en denunciar lo que sabe.

Snowden difunde la información muy poco después de acceder a ella, no como otros espías que lo cuentan años después, cuando se retiran. Por eso tiene gran valor: son cosas que están pasando ahora.

¿Son héroes Assange, Manning, Snowden? Han contribuido excepcionalmente  al debate sobre el poder del Estado. En ese sentido, si queremos llamarles héroes, pues bien.

Pero Bradley Manning es también un soldado que traiciona a su ejército. Y Assange tiene una relación deplorable con las mujeres: puede haber hecho una contribución magnifica al mundo político pero también puede ser un gilipollas.

Nos quedamos con una imagen idílica de alguien por algo bueno que ha hecho pero en su vida privada puede ser otra cosa. No es incompatible.

Por muy fiables  que parezcan, por mucho miedo que den las grandes organizaciones, el factor chapuza siempre existe.

Por Manning pasaban demasiados datos, más allá de Irak. No tiene lógica militar. ¿Para qué coño quiere un soldado de a pie los telegramas que la embajada de Madrid enviaba a Washington en el 82?

Snowden no es un analista político que examina secretos y los valora, no es un espía sino un tipo que mantiene una red informática, un técnico. Cuando los medios le describen como “agente de la NSA” es incorrecto.

Sí le daría un Pulitzer a Glenn Greenwald. Por qué no. Le considero periodista. He trabajado con muchas personas que ejercían el periodismo y no habían estudiado periodismo.

Todos podemos parecer sospechosos: puntos en una red donde un centenar de personas son analizadas por una relación episódica con el malo.

Cualquier cosa puede pasar. La vida de una persona que ha tenido una relación tangencial con un delincuente puede quedar destrozada.

En el cine y la televisión siempre aparecen los malos. Queda justificado no sólo el pinchazo de teléfono sino a veces hasta la extralimitación o la tortura.

Parece que violar los derechos de privacidad de alguien es un coste que se debe asumir. Siempre es para pillar al terrorista justo antes de cometer un atentado. En el mundo real las cosas nunca están tan claras.

Obama debería haber sabido y probablemente sabía. Quizá desconociera qué hacía la NSA en Berlín. Pero un día recibe un informe y, si suma dos más dos, entiende cómo se ha conseguido eso.

Hay espionaje político pero también económico. Sólo se tiene que crear una disputa comercial para que los servicios de inteligencia y las embajadas apoyen a sus empresas de forma pública o encubierta, buscando obtener información que les ayude.

La coña es que mientras los servicios de inteligencia de EEUU tienen pocas opciones de saber quién conoce a quién en países cerrados, en Europa volcamos un montón de datos personales que tomados juntos describen muy bien qué somos y qué hacemos.

Como en la guerra fría: el mayor daño que sufrió EEUU fue por agentes propios que trabajaban para los soviéticos, norteamericanos que entregaron información a la KGB.

Hoy en el Congreso han puesto un PowerPoint sobre la participación de España en este asunto. Supongo que lo presentarían allí mismo, en un ordenador. Entiendo que no lo enviarían previamente por email.

¿Época dorada del periodismo por estas filtraciones? No puede ser así cuando en España hay 5.000 periodistas que han perdido su trabajo.

Desconfío de eslóganes del tipo “el periodismo está muerto” o “es una edad de oro”. Son chorradas. Depende de cada país.

“”

Le preguntamos a Sáenz de Ugarte cómo ve a Manning, Snowden y Assange dentro de 20 años: “Assange en la embajada de Ecuador, una cárcel para él. Manning, muy parecido, en una cárcel. El caso de Snowden está en el aire. Absoluta incertidumbre”. Queda  claro el efecto disuasorio de lo sucedido. El autor de Guerra Eterna lo advierte: “Esto no es como en las películas. Aquí no acabas en una isla tropical, en una playa paradisiaca”. Dos besos. Una foto. Otra foto. Pequeña conversación. Y se marcha con su traje de raya diplomática hacia una noche con algo de bruma.

Fotos de La Tertulia Infinita 8, con Íñigo Sáenz de Ugarte.

[La Tertulia Infinita 8 se celebró en la cafetería librería Atticus Finch de Madrid el 6 de noviembre de 2013. Gracias a su dueña, Eva Boj Bragado, una emprendedora enamorada del libro “Alguien voló sobre el nido del cuco”, cuyo protagonista da nombre al local].


¡Nos espían! La Tertulia Infinita 8, con Íñigo Sáenz de Ugarte

Íñigo Sáenz de Ugarte

Íñigo Sáenz de Ugarte

¿Ha perdido Obama el sentido de la ética? ¿Existe eso en política internacional? ¿Es hipócrita sorprenderse por las revelaciones de Edward Snowden? Este miércoles, 6 de noviembre, centramos La Tertulia Infinita 8 en el espionaje masivo realizado por la agencia de seguridad NSA (EEUU) contra líderes y ciudadanos de todo el mundo.

El invitado es Íñigo Sáenz de Ugarte, subdirector de Eldiario.es y especialista en información de Estados Unidos y Oriente Medio. Fue corresponsal en Londres, redactor jefe de Internacional en Público y enviado especial a Palestina, Afganistán e Irak.

Llevamos al autor del blog Guerra eterna a la cafetería-librería Atticus Finch: el protagonista de la novela “Matar a un ruiseñor” es el símbolo americano de la honestidad, el defensor insobornable de los derechos civiles.

Dónde: Cafetería-librería Atticus-Finch. C/ La Palma 78, Madrid. Metros Noviciado y San Bernardo

Cuándo: Miércoles 6 de noviembre, 20.30 horas

Entrada libre y gratuita (se agradecerá confirmación a tertuliainfinita @ gmail.com o en la página del evento en Facebook)

Wi-fi disponible


Vicente Romero: “Indignaos es un verbo muy bien escogido”

 

  • ¿Cuántas crónicas de política internacional se centran en las decisiones que toman  las grandes multinacionales? ¿Dónde están los nombres de las personas que dan realmente las órdenes? 
  • Si has ejercido el periodismo de corazón, forma parte de tu personaje; jubilarte no te hace ex periodista
  • Siento que me han quitado una parte fundamental de mi vida que está archivada en el segundo sótano de TVE

El periodista Vicente Romero. Foto: Raúl de la Torre

Es uno de los periodistas españoles que ha conocido más desastres naturales y humanos. Su historial está lleno de guerras, empezando por la de Vietnam. Y parece especializado en pobreza, hambrunas y enfermedad (“El cólera huele a vinagre”). Pero si La Tertulia Infinita 7 pudiera resumirse en una imagen sería la de un tomate explotando contra una pared blanca. Posiblemente, la de un banco. Vicente Romero está indignado y perplejo con el retroceso económico, social y laboral que presencia. Muchas de las personas que asisten a la tertulia también. Por eso la conversación apenas se aleja de España.

“Se entendería que la juventud tuviera una reacción violenta. Porque ¿qué es la violencia? ¿No es echar a una familia de un piso por no poder pagar? ¿No es extraño que alguien a quien echan de su casa se suicide? ¿No sería más lógico que dirigiera su violencia contra los demás en lugar de contra sí mismo? Ojo, no estoy diciendo que deban hacerlo [insiste en este punto], digo que no sería tan sorprendente que lo hicieran”.  Además, prosigue el periodista, “cuando son más necesarios que nunca, los recursos sociales se recortan: educación, sanidad, subvenciones a ONG… Mientras, la crisis no afecta a una determinada clase que se sigue enriqueciendo. ¿Qué faltaría para estallar?” Romero entrevistó a Stephane Hessel antes de que su manifiesto (“Indignaos“) quedara asociado a la explosión ciudadana del 15M: “Me parece que Indignaos es un verbo muy bien escogido”.

Vicente Romero. Foto: Raúl de la Torre.

La tertulia se celebra a la misma hora en que se desarrollan “barbacoas destituyentes” en torno a las sedes del PP. Romero dice que la culpa de lo que pasa no la tiene un solo partido. Un helicóptero de vigilancia sobrevuela el patio urbano en el que nos encontramos (Esta es una plaza). Hay familias que pasean a bebés en sus carritos. Llega música desde el auditorio cercano. “Los brotes son mucho más fuertes de lo que creemos. Pienso en este proyecto, la plaza. Yo no subestimaría estas iniciativas vecinales como motores de cambio”, dice Xose Ramil. Y a Vicente Romero le parece que puede ser, que en España hicieron mucho bien hace décadas las asociaciones vecinales, aunque algunas asambleas nacen lastradas por modelos de decisión en los que no se actúa hasta que hay unanimidad. “Hay que tener imaginación para lograr el cambio, no intentar acabar con el sistema siguiendo las instrucciones del sistema”.

El agua de la discordia. La Tertulia Infinita 7. Foto: Raúl de la Torre

Alguien hace notar que la marca de la botella de agua que bebe el reportero es poco antisistema. Aclaro que la he comprado yo, pero el asunto desencadena un ping pong a varios frentes y con centro en el periodista sobre agua, alimentos, marcas, grandes corporaciones y derechos humanos.  Hay quien quiere que bebamos sólo agua del botijo.

Para Romero, el periodismo internacional actual no habla lo suficiente de estos temas. “Las semillas transgénicas son las que están causando el hambre en Haití. La OMS tiene un consejo lleno de personas procedentes de los grandes laboratorios farmacéuticos. El coltán, mineral que se encuentra detrás de muchos episodios de violencia en África, permite funcionar a nuestro móvil. ¿Pero cuántas crónicas de política internacional se centran en las decisiones que toman  las grandes multinacionales? ¿Dónde están los nombres de las personas que dan realmente las órdenes?  500 corporaciones controlan el 65% de la economía mundial. Configuran una oligarquía financiera en la que todos los nombres se emparentan, como lo hacía la nobleza antigua. Ya hace años eran los DuPont, Nemours (fabricantes del napalm), Cabbot, Lodge, Morgan… El periodismo internacional no habla de esto. El económico tampoco. Mantienen la ficción de que son otros los que deciden –ministros, responsables del FMI- mientras los verdaderos responsables se están beneficiando de un gran anonimato”.

Ese funcionamiento endogámico, dice Romero, también es visible cuando se analiza a las empresas que controlan los medios de comunicación. Y el periodismo está perdiendo su esencia: “La mayoría de los enviados especiales van a la Plaza Tahrir y no salen. No pueden. No les da tiempo. No les dejan. Desde aquí se les dice qué deben decir y se ponen las imágenes de las grandes agencias. Se ha desnaturalizado la labor del corresponsal”.

El jardín urbano “Esta es una plaza”. Foto: Raúl de la Torre

El reportero tiene algo de líder africano que narra historias ante un fogón. Combina sus conocimientos enciclopédicos con anécdotas ligeras, dosifica los misterios y las revelaciones.

“Conforme voy  cumpliendo años, me vuelvo más radical”, concede. Le preguntan por sus traumas al volver de escenarios tan difíciles como los que ha visitado. “Ya te contesto yo”, dice entre risas su hijo Miguel Romero, que se ha acercado a la tertulia: “Se ha vuelto muy intolerante con la gente que considera que está perjudicando al mundo”.

Le hacemos un test. Debe contestar rápidamente a una lista de palabras:

Ruanda: “Un crimen orquestado desde Europa”.

Obama: “Una estafa. O una impotencia”.

Snowden: “¿Qué ha conseguido? Que se legalice todo un conjunto de métodos que eran ilegales. Para eso ha servido su denuncia”.

Romero hijo le mortifica con el último término, como para que ninguna pena quede dentro: “TVE”. Y Romero padre responde: “Una lástima”.

La televisión pública decidió jubilarle en diciembre de 2012, al cumplir 65 años. También canceló el programa Buscamundos, en el que trabajaba con su hijo. Dice Romero: “Siento que me han quitado una parte fundamental de mi vida que está archivada en el segundo sótano de TVE.  No puedo tirar de esas imágenes para hacer un documental, para preguntar a gente a la que entrevisté hace décadas cuando eran niños”. Y afirma: “Si has ejercido el periodismo de corazón, forma parte de tu personaje; jubilarte no te hace ex periodista”.

Cae la tarde sobre el suelo de arena. Aquí y ahora. 6 millones de parados y el mayor desempleo juvenil de todo el continente. Un periodismo internacional que va a un país sin poder salir de una de sus plazas, que aparca a sus maestros y que apenas puede permitirse las grandes investigaciones. Y siguen el hambre y las guerras en el mundo. No podemos perder tiempo con Vietnam.

Más momentos de la tertulia: periodismo internacional y autocensura

Galería fotográfica de La Tertulia Infinita 7

[La Tertulia Infinita 7 se celebró en “Esta es una plaza” (Madrid) el jueves 18 de julio de 2013].


Periodismo internacional y autocensura

Dice Vicente Romero en La Tertulia Infinita 7 que en el periodismo internacional uno termina autocensurándose bastante y que es necesario hacerlo. Así que la decisión también se ha respetado aquí.

Vicente Romero, en La Tertulia Infinita 7

El periodista cita a personas admirables dentro de instituciones internacionales (especialmente a Jean Ziegler, del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas), y reconoce que si la ONU o los cascos azules no existieran, habría que inventarlos. Pese a todos sus defectos. Sin embargo, no oculta que éste es un mundo despiadado y relata historias muy jugosas de organismos que metieron la pata,  ONG que lo hicieron mal, responsables de Ejércitos occidentales acodados en barras de bar de prostíbulos infantiles, héroes convertidos en canallas: “Pero a veces hay que pensar en frío: ¿Qué gano si hago pública esta historia? ¿Beneficio a alguien si cuento esto y echan a la ONG de aquí, cuando está haciendo otras cosas bien?”.

Este modo de actuar le ha reportado el reconocimiento de sus colegas y del tercer sector, que le ha premiado en numerosas ocasiones. Incluso ha recibido un galardón de la Conferencia Episcopal, aunque él ha dejado dicho por ahí que es ateo (eso sí, cree en los milagros). Para Romero, una buena crónica no vale “la sensación de que te levanten en volandas unos gitanos a los que has sacado de una situación límite, aunque eso suponga no haber podido grabar la información”.

“Si un periodista se encuentra con un matón dando una paliza a un niño, supuestamente tiene que buscar un buen ángulo para ver lo que sucede, anotar los detalles y elaborar una crónica precisa, que incluya número de golpes. ¿No? No. El periodista tiene que ir a parar aquello, decidir que no habrá noticia porque como persona él mismo la evitará. Si con un solo niño está tan claro que debemos detener al energúmeno,  cuando estamos hablando de 5.000 niños, 35.000 personas, 5 millones de personas en una situación de hambre, ¿por qué dudar de que tenemos que tomar partido también?”.

Participantes en La Tertulia Infinita 7. Foto: Raúl de la Torre

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Vicente Romero, en La Tertulia Infinita 7

El próximo jueves 18 de julio celebramos La Tertulia Infinita 7, especial verano, con una de las voces más respetadas del periodismo internacional español: Vicente Romero.

Es el reportero que trabajó durante décadas en TVE dejando crónicas que son memoria común, el que ha vivido desde la guerra de Vietnam a la de Irak. Pero sobre todo es el periodista a quien muchos recordaremos siempre por sus diálogos respetuosos con los más pobres de la Tierra.

Vicente Romero. Fotografía: UIMP

Vicente Romero. Fotografía: UIMP

Romero acaba de volver de Haití. Hablaremos con él de este viaje, de los anteriores y de todo lo que queráis plantear. A horas de sombra y en un lugar refrescante: “¡Esta es una Plaza!” (más que un jardín urbano, una declaración de principios que los vecinos de Lavapiés sostienen a base de lluvias de ideas en el corazón de secano de Madrid).

Fotografía: “Esta es una plaza”. Fotografía: Escrito en la pared (http://escritoenlapared.com)

Os esperamos.

– Dónde: ¡Esta es una plaza! Doctor Fourquet, 24. Madrid. Metros Atocha y Lavapiés

– Cuándo: Jueves 18 de julio, 20.00 horas

– Entrada libre y gratuita

 

 


Anne Gruttner: “No había mucha alternativa a la austeridad”

De camino a la tertulia pasamos por un bar que se llama “Números rojos”. Es un preludio de la conversación.

Anne Gruttner, en La Mantequería

Anne Gruttner, periodista del Handelsblatt (diario económico de referencia en Alemania), alude durante la tertulia a la necesidad de desmontar estereotipos sobre países del norte y del sur, pero es difícil no caer en ellos al describirla. Es muy alta, rubia y tan cauta como firme al expresar ideas que contradicen la opinión del auditorio. También muestra una exquisita educación. Justo lo que uno espera encontrar en alguien de Hamburgo.

En 2012, cuando España negociaba en Bruselas las condiciones de un posible rescate,  el periódico para el que trabaja puso a Mariano Rajoy de protagonista en su sección “Pinocho del día” y le instó a realizar reformas. Pero en una columna reciente, Gruttner pide que no se exija más austeridad a España: “Sería nefasto que los halcones en la UE obligasen ahora a Madrid a sofocar el tímido auge mediante unas medidas de consolidación de fuerza aún más bruta. Esto volvería a poner a prueba una vez más la asombrosa capacidad de sufrimiento de los españoles”.

¿Entonces hemos errado al obedecer a Europa y los organismos internacionales? Gruttner cree que no: “Al principio no había mucha alternativa a la austeridad”. “No era posible financiar más gasto ni lanzar otro Plan E, no hubiera servido para mucho”. Lo defiende varias veces de distinto modo a lo largo de la tertulia: “La austeridad era una cuestión de necesidad”.

Se cometieron otros fallos: “Hubiera sido mejor condonar la deuda griega antes. Tardaron muchísimo en armar el programa de rescate. Alemania fue lenta. Y las instituciones necesarias no existían en Europa”. En cuanto a la responsabilidad de España: “Se habla mucho de Merkel, de lo mala que es, pero hay que reconocer que aquí se hicieron las cosas demasiado tarde. Algo funcionaba mal en el mercado laboral, con el desempleo disparándose en cada crisis. El Gobierno debió actuar”.

Asistentes a La Tertulia Infinita 6.

Para esta periodista alemana la burocracia y la división de la Unión Europea por intereses nacionales son los males de fondo: “Europa está tan desunida económicamente que es difícil hacer una política unitaria sin causar perjuicios”. Critican a Ángela Merkel por afirmar cosas como la siguiente, pero Gruttner piensa lo mismo: “Si el BCE baja los tipos, va bien para algunos países pero va mal para otros”.

¿Tienen los medios especializados en economía parte de culpa? ¿Por qué no advirtieron de lo que se gestaba? ¿Por qué culpar sólo a los políticos? Gruttner no ve dejación periodística: “Crisis financiera internacional, más crisis griega… Creo de verdad que no se podía ver lo que venía. Nadie”. Ni siquiera en Estados Unidos, donde no le parece que los diarios económicos ocultaran nada por patriotismo. Pero los gobiernos “sí debieron prepararse mejor” para sortear la crisis.

Lucas Rubio, empresario, pregunta si no sería bueno darle a la maquinita (del dinero). Permitirse más inflación para que vuelva a fluir el crédito. “Alemania le tiene fobia a la hiperinflación. Fue lo que llevó a la gran crisis de los años 30 [la que precedió al nazismo]”, explica la periodista. Jaime M. Ruiz, abogado, recuerda que Berlín está echando piedras contra su propio tejado: descenderán sus exportaciones porque sus principales socios son europeos y cada vez le comprarán menos. Gruttner admite en otro momento que  ahora la recesión está en España, pero mañana puede estar en su país. Y Alemania lo sabe.

¿Restaurarán Alemania y España su relación? La corresponsal reconoce que al principio había mucho populismo sobre la deuda (“Nosotros los alemanes tenemos que pagar por éstos del sur”) y que sigue el desconocimiento mutuo, pero cree que “no hay divorcio”: “A muchos alemanes les sigue gustando España y su cultura”.
No deja de admirar la resistencia de los españoles: “Con este nivel de paro en Alemania se habrían disparado la xenofobia y el antieuropeísmo. Aquí no. Ni siquiera ha aparecido un Beppe Grillo”. “Tenemos un límite”, se oye decir.

Al final, en la tertulia hay mucho de economía y bastante de política. Se mira poco al ombligo de la profesión. Gruttner se confiesa corresponsal por casualidad y por su conocimiento del chino. Estudió sinología, y poder hablar aquella lengua hizo que se fijaran en ella cuando empezó a hacer prácticas en Handelsblatt en Pekín. Luego vino la corresponsalía en Argentina durante 10 años y un corralito y una crisis que “tuvo poco que ver con la de aquí”. Desde 2007, Madrid, donde no encuentra excesivos obstáculos para informar por parte del Gobierno, aunque sí mucha reticencia por parte de los empresarios.  ¿Hay alguno que admirar, ahora que les criticamos tanto? “Quiero entrevistar a José Ignacio Goirigolzarri. Parece una persona con responsabilidad, con un interés más allá del dinero. Vamos a ver hasta dónde llega ese experimento que es Bankia”.

La periodista Julia Rivera menciona la crisis de la Prensa y  Gruttner la relaciona con la gratuidad  en Internet. “Los buenos contenidos deben pagarse. ¿Por qué no vamos a pagar por un buen artículo hecho por un corresponsal? Tiene experiencia, se ha preparado para eso”.  A su juicio, los muros de pago en los medios son recomendables.

¿Cómo ve a Rajoy? “Como un buen alumno, quizá con poca fantasía, poca creatividad, pero que está haciendo cosas necesarias”. ¿Cómo ve a Merkel? “Me gusta bastante como persona, y también que una mujer sea canciller. Es inteligente, pragmática, poco dogmática. Pero esta crisis la hubiera manejado mejor Gerhard Shroeder, más europeísta. Habría reaccionado más rápido”.

El caso es que Gruttner también se ríe mucho. Y que ha contestado a esta última pregunta (y a otras) refiriéndose a “La Merkel” y no a “Merkel”. Y entonces uno ya no sabe si  es dificultad idiomática inocente o que en el fondo esta alemana tiene tanta sorna como pueda tenerla un español.

Galería de imágenes. La Tertulia Infinita 6.

[La Tertulia Infinita 6 se celebró en en el bar La Mantequería de Madrid el domingo 9 de junio de 2013]