Ángel Martínez: “Muchos freelance me inspiran más que las figuras con las que crecí”

 

Texto: Isabel Afonso / Myriam Redondo

 

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“Si vierais los datos dejaríais el periodismo”, dice Ángel Martínez a los estudiantes que le rodean bajo el sol, sentados en el césped de la Universidad Complutense de Madrid. Es un discurso pensado para disuadirles, apuntalado con casos de colaboradores que valen mucho y son maltratados económicamente. Pero no conseguirá su objetivo porque la charla tiene demasiadas fugas ilusionantes: esta profesión no cambia el mundo… “pero la gente que tiene poder de decisión sí va a leer esos reportajes”.

 

Ángel Martínez. Foto: Amaia Echevarría. La Tertulia Infinita (cc by)

 

El día 5 de abril de 2017 los alumnos de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales se reunieron en el césped de la Facultad de Ciencias de la Información (UCM) para tener un debate con el jefe de la Sección de Internacional de El Confidencial, Ángel Martínez (@angelmartgar, Ferrol, 1977). La moderadora, Gracia Luisa Espinosa-Arroquia (@GraciaLuisa92), empezó preguntándole por la formación recibida para hacer su trabajo y la recomendación de ser autodidactas terminó recorriendo toda la charla.

Martínez aconseja leer prensa y libros: “Aprovechad el tiempo de ahora para formaros porque cuando entréis en una redacción la vorágine no os lo permitirá”. Otra clave es especializarse, “identificar muy bien lo que os interesa e ir a por ello”.

Hace fotos Amaia Echevarría (@amaia_ech). Ellas y ellos preguntan. Esperanzados, desalentados, críticos. En un momento dado un alumno mantendrá un peloteo largo e interesante con el invitado. Sospecha que el periodismo internacional de hoy sólo puede afrontarse si dispones de elevados recursos económicos. Martínez insiste en que para adquirir experiencia y contactos viajen todo lo posible en vacaciones, aunque sea a destinos baratos, y concede que al empezar en el extranjero podrá ser necesario compaginar el reporterismo con otros trabajos. Les confirma que es una opción profesional muy dura: “Dinero no vas a ganar”.

Un grupo considerable de estudiantes dijeron el primer día de clase que querrían ser corresponsales. Martínez advierte: “La situación es muy mala. Las corresponsalías están en desaparición. […] Cada vez se funciona más con freelance porque lo primero a lo que ha pasado factura la crisis es a la sección de Internacional”. También influye el comportamiento volátil de los lectores, que no aconseja tener destinos fijos. Todo se olvida rápido, como Mosul, donde enviaron a una reportera. “Los sitios informativos tienen un pico de 2 o 3 horas. Las primeras tres horas, un atentado en Bruselas tiene una audiencia del 90%, a las 10 de la noche ya ha caído a la mitad y al día siguiente da igual la vuelta que le des que la gente ya está a otra cosa”.

 

Ángel Martínez en la UCM. Foto: Amaia Echevarría. La Tertulia Infinita (cc by)

 

Tarifas y funcionamiento

No todas las preguntas son fáciles. Martínez reconoce que El Confidencial no cuenta con presupuesto para corresponsales y explica que sólo mantienen una en Bruselas. Ana Flores (@AnaFloresMorate) le plantea los rumores de recorte de plantilla en su medio. Los desmiente, los matiza. También se le apunta que hay temas poco tratados en su sección, como Yemen, y otras historias demasiado atendidas como Donald Trump. “Nadie puede entrar en Yemen ahora. Te van a matar. Y para que te paguen 100 euros por crónica te lo piensas. La otra semana lo cubrí a través de una galería de fotos de un orfanato de Saná. Error. No la vio nadie”.

Le insisten en que explique la jerarquía de la información en su medio: “El Confidencial se caracteriza por su independencia. Le damos a todo: empresarial, político y en periodismo internacional […]. Yo nunca he recibido ninguna presión”. También se le recalca que al medio se le nota a veces la postura ideológica, como en el caso de Venezuela. Martínez cree que hay que distinguir entre una columna de opinión y la información de la sección: “La objetividad es imposible pero hay que buscarla. Y creo que intentamos ser objetivos”.

 

Ángel Martínez. A su derecha la moderadora, Gracia Luisa Espinosa-Arroquia. Foto: Amaia Echevarría (cc by)

 

En cuanto a cómo decidir qué publicar, Martínez afirma que él y el redactor jefe Ángel Villariño (@anvillarino) plantearon la sección a dos velocidades: el breaking news, ligado a lo que cuentan las agencias desde por la mañana, y la la edición del día siguiente, con temas más atemporales. “Fíate del colaborador. Si te ofrece algo muy bueno fuera de agenda, apuesta por ese tema”. También relata cómo afrontar un “urgente” poniendo como ejemplo el atentado de San Petersburgo [que acaba de suceder]: primeros avisos, ampliación, fotografías, galerías, gráficos, contexto y artículos de apoyo. Señala que el esquema de las 5 W ha muerto. “Ahora es ‘What? Now what? And so what?’. Es lo que el lector demanda. No digo que sea positivo”. Al usuario le interesan tres constantes: qué pasa, qué está pasando y qué pasará. En consecuencia, la información se transforma para encajar en estos cánones, se elaboran listas, se usa el clickbait en los titulares…

Martínez pasa toda la charla defendiendo a los colaboradores de su medio, hablando de su valía. Se refiere a ellos como “mis freelances“. Salen a colación las bajas tarifas que se pagan a los reporteros internacionales según un informe de CNT. “Me parecen lamentables. Es la precarización absoluta. Cuando los freelance te cuentan sus historias personales tú ves que si te pagan 27 euros por pieza tienes que escribir cinco diarias para sobrevivir. ¿Qué calidad van a tener? Que El Confidencial sea el que más paga [según el informe, por delante solo está Revista5W] no nos libra. Estoy orgulloso, pero considero que pagamos mal para ciertos reportajes. Un artículo de breaking news a 100 euros está bien pagado; un reportaje desde zona de guerra a 100 euros es una puta mierda”. Reconociendo que es “insultante”, apunta: “Me ofrecen reportajes gratis personas que están empezando. Ahí te has cargado el mercado. Muchos freelance también tienen culpa”.

 

Elena Omedes, Teresa Gómez y Ana Flores. Foto: Amaia Echevarría. La Tertulia Infinita (cc by)

 

Consejos prácticos

La charla incluye consejos que valen su peso en oro para los estudiantes y se desglosan por su utilidad:

Formación. Recomienda Relaciones Internacionales -porque permite aportar contexto muy rápido cuando te piden que hagas breaking news en media hora- y, si es posible, Economía, porque muchas veces el mundo se mueve por motivos económicos.

Idiomas. “La mayor parte de los colaboradores españoles que sobreviven en zonas de conflicto es porque trabajan para un medio anglosajón. Necesitáis un nivel de inglés tan bueno que os permita escribir para medios extranjeros. Va a ser lo que os permita salir adelante”.

Viajes. Viajar mucho. Ir con un tema en la cabeza y habiendo contactado ya con asociaciones e interlocutores.

Zonas. Hay algunas en las que no se puede sobrevivir como freelance. “¿Cuántos temas puedes vender desde el Congo al mes? Nosotros publicamos mucho sobre el Congo, pero apenas cuenta en las breaking news”. Si se apuesta por esas zonas hay que primar la originalidad y pasar al siguiente punto…

…El enfoque. “Si vas a una zona no atendida, hay que ser extremadamente original en el enfoque. Cuesta muchísimo vender temas de África. Se lo cuentas a un jefe y te mira como si estás loco. Pero luego el lector te sorprende si aportas una forma bonita de contar noticias humanas”. Uno de los temas que más se leyó en 2016 en El Confidencial fue “La maldición de los niños serpiente”. Hay que titular bien, con algo que atrape, sin caer en lo amarillo.

Aprovechar el momento. “El periodismo se basa en dar voz a gente que nunca tiene voz. Nunca pensemos que con el periodismo vas a cambiar el mundo, pero la gente que tiene poder de decisión sí va a leer esos reportajes”, dice Martínez. Hay que ser conscientes de que hay noticias que no venden, por lo que hay que estar pendiente del momentum y de la oportunidad: “Si sabes que la crisis de refugiados lleva saliendo durante meses, no vayas a Lesbos, donde hay otros 40 periodistas. Sed prácticos […]. Si tienes el contexto suficiente para poder augurar esa crisis, porque sabes de Relaciones Internacionales, porque estás pendiente de la actualidad, coges la mochila y te vas para allí antes. Y ahí estás tú cuando eso se convierte en trending topic”.

Vender bien los temas. “A mí personalmente me convencería un email con un titular muy original y un mensaje escueto y práctico, no de siete párrafos. El jefe de turno no lo va a leer porque no tiene tiempo. Si captar la atención de un lector es difícil, imaginaos la de un redactor jefe. Nada de contar tu vida, estudios… No. ‘Soy Fulano de Tal. Estoy en Cual. Te ofrezco este reportaje’. Y mandas un párrafo resumen. Si lo tienes ya hecho, lo puedes adjuntar. Y si os dicen que sí, que no se os olvide hablar de pasta”. También hay que decir “Soy Fulano y me voy a Marruecos a hacer estos temas” y no “Soy Fulano y me voy a Marruecos”.

Datos de audiencia. “Vivimos en la dictadura del clic y esto sólo va a ir a peor”, pero las cifras apoyan la teoría de que cuando se publica un reportaje original que se sale del breaking news y que está bien contado el lector responde. “Si vierais los datos dejaríais el periodismo. Sólo el 22% de los lectores pasa del primer párrafo. Pero esto es en el breaking news. Coges el reportaje de “La maldición de los niños…” y tiene una permanencia de 7,40 minutos. Lo que se llama el longread sigue funcionando, y mucho mejor que lo otro”.

 

Facultad de Ciencias de la Información. Foto: Amaia Echevarría. La Tertulia Infinita (cc by)

 

Seguridad en conflictos

Una de las inquietudes del encuentro es cómo se accede a las zonas calientes. Se habla de los conflictos asimétricos de hoy, de la falta de líneas seguras para moverse y de la posibilidad de ir con el Ejército, como él hizo en Afganistán. “¿Merece la pena ir empotrado y jugar el juego de la propaganda?”, pregunta Martínez a los participantes. El debate se aviva mucho y desciende a Siria: “Ahora están haciendo un lavado de imagen, presentándose como protectores de los cristianos. Me han invitado a ir. El viaje incluye una entrevista con Al Assad. ¿Qué haríais?”. Una estudiante que viene de fuera, Sara Maroto (@saramarotoj), sugiere visitar otros destinos para completar la visión sesgada que ofrezca el Gobierno de Damasco. Otros alumnos como María Teresa Gómez, Andrea Lázaro (@andreatinky_) o Elena Omedes (@ElenaOmedes) apuntan modos indirectos de saltarse la censura una vez allí. El alumnado llega a un consenso: es preferible ir, porque es deber del periodista cubrir los hechos, y si se trata de una campaña de propaganda, informar al lector de lo que es. Hacer preguntas incómodas, y si el líder de turno se niega a responderlas, transmitir al lector sus silencios, “que también dicen mucho”.

En la tertulia Martínez mencionará en varias ocasiones a Reporteros Sin Fronteras (RsF); es miembro de su Junta Directiva en España. Lo hace para valorar su función y recordar que hay que estar vigilante. “La mayor parte de la población de Europa y EEUU crecimos dando por sentado que derechos humanos como la libertad de movimiento o el derecho al asilo estaban garantizados, y lo que ha sucedido con los refugiados nos demuestra lo contrario. Podemos hacer ese paralelismo. La libertad de prensa no está garantizada tampoco”.

 

Estudiantes en La Tertulia Infinita. Foto: Amaia Echevarría (cc by)

 

En un momento del debate se entrará en el caso de México, país latinoamericano con mayor número de periodistas asesinados, y en otros territorios en conflicto. “Llegas a un punto de compromiso con la profesión en la que no te importa que te maten. Es lo que les pasa a compañeros que van a Siria sin seguro, sin medio que apoye. Van allí porque están convencidos de que tienen una responsabilidad con la gente sobre la que escriben”. Martínez cree que algunos llegan demasiado lejos, mientras otros tienen motivos para protegerse más. “Un periodista mexicano soltero y sin hijos se la juega hasta el final y le da igual que le maten. Si ya tienes pareja e hijos, ahí te han pillado. En el momento en que amenazan a tu familia, se acabó”.

Las campañas de RsF, recalca Martínez, salvan vidas y ayudan en las situaciones muy variadas de censura que puede afrontar el periodista. Julen Santana (@JulenSantana) le pregunta si él ha recibido amenazas. “Graves. Un tercero te traslada información personal tuya para que sepas que te están espiando, por dónde has salido, quiénes son tus amigos. Todo el objetivo de las amenazas es la autocensura, que es lo más peligroso”, contesta él. El invitado narra las dificultades de trabajo de la colaboradora Imane Rachidi (@Imanerachidi) para informar sobre el Islam desde Holanda, así como sus propios problemas para informar desde Israel, el sitio donde más censura ha experimentado. Recuerda que pese a todo ello siempre hay que respetar una máxima: “Nosotros no venimos aquí a hacer amigos”. Aunque un embajador o un político imponga, hay que hacer preguntas incómodas: “Sed cabrones, siempre”.

 

Estudiantes en La Tertulia Infinita. Foto: Amaia Echevarría. La Tertulia Infinita (cc by)

 

“¿Qué persona te inspira?”, lanza como última pregunta Espinosa-Arroquia: Y a Martínez se le escapan un nombre femenino y una carcajada. Luego se recompone y recuerda que era un flipado de Kapuscinski, pero que a día de hoy admira sobre todo a los colaboradores con los que trabaja, a veces más jóvenes que él. “Muchos freelance me inspiran más que las figuras con las que crecí”. Subraya la labor de las mujeres en Oriente Medio, donde hay muchas  periodistas independientes pese a las dificultades del trabajo en ciudades como El Cairo. “Están allí por vocación. Esa gente es admirable”.

Creemos que la próxima vez que se pregunte en clase cuántas personas quieren ser periodistas internacionales habrá un mayor número de manos levantadas, y no menos.  Tenía un acento gallego muy suave pero gesticulaba y hablaba como uno más de ellos. Martínez gustó mucho. “¿Dónde le has conocido?”.

 

Ángel Martínez en la UCM. Foto: Amaia Echevarría. La Tertulia Infinita (cc by)

 

Los estudiantes dicen

En sus trabajos los alumnos escribieron:

“Me quedo con algunas frases de la tertulia como: “El periodismo no va a cambiar el mundo pero influye en las opiniones”, o una máxima que nos dijo acerca del periodismo, “Yo no he venido hacer amigos”, que quiere decir que los periodistas no pueden mantener mucho vínculo con los entrevistados porque cambia la forma de escribir” (Álvaro José Elías Rubio).

“Nos da una serie de consejos para nuestro futuro señalándonos donde cree él que se encuentra la clave del éxito “hacer algo diferente a los demás”, “ser pragmáticos y originales en los enfoques”, “prácticos a la hora de elegir la zona”, “saber idiomas y viajar”, “Saber relaciones internacionales (son las que os van a dar el contexto de lo que queréis explicar) y economía”. Y, sobre todo: “empezar ya”. (Andrea Pérez)

“Los alumnos le preguntaron sobre ¿cuál es la clave del éxito en el Periodismo? A lo que el periodista respondió: ‘’Hay noticias que no venden, estamos en la ‘dictadura del clic’. Vivimos de la publicidad por lo que hay que luchar como fieras por ello. Por tanto, hay que ser pragmático y aprovechar el momento, ir dónde no están los medios (…) Hacer algo diferente a los demás es la clave del éxito’’ (Ana Flores).

“Debates y experiencias muy interesantes sobre otros periodistas que trabajan para él, el riesgo que han corrido y la dificultad que en ocasiones conlleva su trabajo. Ha sido genial que nos haya ofrecido una serie de consejos sobre cómo escribir un reportaje que sea llamativo y útil desde su punto de vista”. (Teresa Gómez Roldán).

“La tertulia estuvo muy entretenida y llena de consejos que nos pueden ser útiles en un futuro próximo, en contra se podría decir que eso de estar sentado en una cuesta inclinada y bajo pleno sol no ayudaba mucho” (Rafael Montes).

 

[La Tertulia Infinita 22 con Ángel Martínez (El Confidencial) se celebró el 5 de abril junto a la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Gracias a María José Pérez del Pozo, directora de la sección departamental de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, por su apoyo para el encuentro, y a todos los estudiantes por participar]

 

Ángel Martínez con los estudiantes de CC de la Información. Foto: Amaia Echevarría. La Tertulia Infinita (cc by)

 

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Segovia. Cirilo. Una tertulia en clave de premio

Xavier Aldekoa (izquierda) y Juan Pedro Quiñonero (derecha). Foto: Jon Bradburn.

La tertulia con Xavier Aldekoa, Mikel Ayestarán y Juan Pedro Quiñonero fue diferente. Y es difícil resumirla porque influye lo que has visto antes y después. El cosquilleo del premio. Reencuentros. Conspiraciones creativas. Un corresponsal que aparece en chanclas (no, no era verano). Un fotógrafo en una comisaría porque necesita un pasaporte. Un paisaje. Y la ciudad.

A Aldekoa le teníamos delante pero Ayestarán llegaba por la noche y envió un vídeo con algunos temas de debate. Juan Pedro Quiñonero aterrizó en el ágora del Campus María Zambrano ya comenzada la conversación: una huelga de controladores franceses le había retenido en el mundo aeropuertos desde las 6 de la mañana. Periodismo = improvisación.

Con el éxito de Revista 5w de fondo, el encuentro (dentro de las Jornadas de Periodismo en lo Global) tuvo mucho de debate intergeneracional, como el Premio Cirilo de este año. Corresponsales de los de antes que han tenido la suerte de vivir momentos de mayor respeto económico por esta labor. Profesionales llegados más recientemente que hacen lo que pueden.

“Somos freelance, somos trabajadores autónomos y no nos podemos dormir en los laureles, por eso espero que esta nominación sirva para seguir manteniendo el nivel de trabajo que he tenido hasta ahora” (afirma Ayestarán, vinculado sobre todo a Vocento y EiTB). “No me considero sólo Xavier Aldekoa. Formo parte de una generación de chavales de treinta y pico que somos freelance, que tratamos de salir adelante. Y en África soy del mismo grupo que Pepe Naranjo, Gemma Parellada o Eduardo Molano. Esta nominación la considero también un reconocimiento a ese grupo de personas”, decía el reportero de La Vanguardia.

Pese a su situación estable (corresponsal de ABC en París desde 1983), Quiñonero reflexionó a menudo sobre la falta de fondos. “Los periódicos tienen un problema. Pierden dinero o ganan muy poco. Cada cual intenta resolverlo como puede. Las nuevas generaciones creo que han tomado el único camino posible: liarse la manta a la cabeza e intentar contar cosas que no cuentan los otros, y a partir de ahí buscar hueco en los grandes medios”.

La diferencia de edad invitaba a comparar el uso de las redes sociales. La periodista Ana Alonso les preguntó por ello. Así ha conseguido Aldekoa (Barcelona, 1981) una de las comunidades tuiteras más sólidas del periodismo español: “Muchas veces escribo un tuit y no lo publico hasta que pasan 10 minutos. Intento estar muy seguro. Hay que tener prudencia”. El reportero está convencido de que si no hay calidad de fondo, el éxito en las redes se escapa: “Mikel no es un gran periodista porque tenga 50.000 seguidores sino porque tiene un trabajo brutal detrás”. La habilidad multimedia de Ayestarán (Beasain, 1975) aparece en su grabación: “Desde que empecé me dicen que lo que hago es el futuro pero me he dado cuenta de que es el presente. […] Es imprescindible para llegar a fin de mes y hay historias que funcionan mejor para vídeo, otras para la prensa…”.

A Quiñonero (Totana, 1946), flâneur/fotógrafo que usa Twitter como arma de difusión masiva de instantáneas parisinas (más tarde le encontraríamos paseando Segovia a solas con su cámara), le preocupa el “no modelo de negocio” de las redes. “Vivimos una paradoja trágica. […] Es indispensable que el periodista trabaje Twitter, Facebook, etcétera. Pero al mismo tiempo cómo rentabilizar eso, cómo sacar dinero para seguir currando en esas cosas. En los grandes medios nadie lo sabe aún. El precio de una foto da para llevar a una novia a un McDonalds y poco más. Estamos hipercomunicados, somos hipercomunicantes, pero no sabemos todavía cómo ganar dinero con esa comunicación”. Pero el corresponsal quiso subrayar también que la lógica perversa entre la ética individual del reportero y la del empresario de medios que intenta ganar dinero siempre ha existido: “Nuestros problemas no son nuevos. Larra, Azorín y Baroja tenían los mismos. […] A mí me  llamó una vez la telefonista de mi periódico: “Quiño, vuelve rápido porque la empresa cierra y no nos van a pagar lo último”.

Susana de Pablos, Agustín García Matilla y otros participantes en La Tertulia Infinita 19. Foto: Jon Bradburn.

Entre los asistentes, el decano de la Universidad de Valladolid Agustín García Matilla se preocupa por la seguridad del periodista y por los criterios de selección de noticias. Aldekoa responde: “La palabra clave es el tiempo. Si consigues dedicarles a las personas el suficiente como para que te ayuden y te metan en su red social humana, tienes mucho ganado, porque hay zonas en que el Estado está hueco y es esa red la que te protege. Si te consideran un amigo estás mucho más protegido que cuando te consideran un cliente”. Sobre cómo seleccionar: “África es un continente imposible, un territorio en el que cabrían China, EEUU, toda Europa y la India… Me baso en la honestidad máxima: informarme antes de ir a un sitio, explicarlo lo mejor que puedo, dedicarle todo el tiempo posible”.

A lo largo de la tertulia el reportero de La Vanguardia ha dibujado belleza pero también corrupción y destrucción, sobre todo medioambiental. “El abuso tiene muchas caras y las mismas pocas ganas de hablar. Los abusados también tienen muchas caras pero muchas ganas de gritar que lo que pasa no es justo. Lamentablemente en África encuentras bastante de las dos cosas”. Quiñonero ha descrito un París de realidades paralelas: “El problema es que la actualidad internacional que interesa a los periódicos es una realidad fragmentada. De Francia te piden Hollande, Sarkozy y cuatro cosas más”. Pero la noticia, dice, puede estar en un atentado islamista o en un suburbio de la gran ciudad.

Un estudiante participa en La Tertulia Infinita 19. Foto: Jon Bradburn.

Ayestarán ha considerado en su vídeo que “el periodismo de internacional en España pasa por un momento de oro” pero está en unas condiciones que lo convierten en carrera de fondo: “Requiere motor diesel”. Y se acuerda de los efectos colaterales: “Al final estás arrastrando también a toda tu familia a una cosa que muchas veces es ajena a la vida normal”. El reportero vasco está orgulloso sobre todo de que los suyos se hayan “echado al monte” (se mudaron recientemente a Jerusalén). Están presentes en el ágora la pareja y la hija de Aldekoa, que lo ha mirado todo con unos ojos tan grandes que han desarmado al personal en Segovia. También podrían contar.

La noticia del Premio Cirilo les despertó  incredulidad, orgullo. El catalán menciona a otros galardonados como Manu Leguineche o Miguel Gil, y otros más recientes como Ramón Lobo o Mónica Bernabé: “Cuando me lo dijeron pensaba ‘Cómo voy a estar yo en esto con esta gente, si son mis referentes…”. Ayestarán contaba: “[Tomás] Alcoverro siempre me dice: ‘Cuando yo empecé en el periodismo Quiñonero ya llevaba unos años. Al nominarme para el Cirilo sentí una gran ilusión pero cuando vi su nombre en la terna dije: ‘Xavier, no tenemos nada que hacer’”.

La trampa final es preguntar a los dos invitados presentes cómo agradecerían el premio si ganaran. Pero en sólo 140 caracteres. Aldekoa necesita incluso menos: “A la gente que me ha dado el privilegio de escuchar sus historias y poder contarlas y a mi familia que me espera en casa”. Quiñonero prefiere usar palabras y no caracteres como métrica: “80 o 100 son suficientes para contar una buena historia”. Y la cuenta. Y se alarga: “Mamá, no te preocupes, un periodista se gana muy fácilmente la vida. Va a la calle, se entera de algo que no sale en los periódicos, hace una fotografía, va al periódico, la vende, se la pagan, y ya se la ha ganado. El problema ahora es que un tanto por ciento excepcional de lo que sale en los periódicos es la retórica parda de analistas, comentaristas. Y no digamos en Twitter”. En su respuesta extendida el paseante parisino ha dejado caer una idea esencial que sí cabría en la red social: “Yo casi todo se lo dedico a mis padres. Salí muy pronto de casa”.

Juan Pedro Quiñonero fue el ganador del Premio Cirilo 2016.

[La Tertulia Infinita 19 se celebró en Segovia el 16 de mayo de 2016. Gracias a la Universidad de Valladolid (Agustín García Matilla, Pilar San Pablo), a la Diputación de Segovia (Francisco Vázquez), a la FAPE (Aurelio Martín) y a la Asociación de la Prensa de Segovia (Miguel Ángel López).


Jon Lee Anderson, el reportero compasivo: “Este es un mundo matón”

 

  • Manual del buen entrevistador: “Si hablas con ellas sin juzgarlas las personas se abren, te cuentan. Si eres compasivo por naturaleza, eso se palpa”.
  • El conflicto del momento: “El mundo no está en paz y está mucho menos en paz por Siria”.
  • Precariedad de la profesión: “Bajo una crónica debería poner: `Por esta historia hemos pagado 60 euros, o 150´”.  
  • La situación de España: “¿Por qué se ofenden con The New York Times por publicar fotografías de españoles que buscan en la basura? Los periódicos de aquí trataron antes igual la situación en Grecia”.

Uno intuye que va a poder tratarle con llaneza porque la emplea para contestar a los correos y porque aparece en múltiples fotografías con ropa casual, pero no espera tanta cercanía. La sencillez de Jon Lee Anderson desarma.

Foto: Mateo Lanzuela

Habla un castellano tranquilo, a ratos musical e hispanoamericano, lleno de metáforas curiosas (“Insularidad ideológica”, dice para referirse a Irán). Es un castellano que parece fluir, como todo en este periodista que trata con idéntica  naturalidad a todo aquel con quien habla (un tendero, una reportera, un profesor). Así que cuando se le pregunta cuál es el secreto para extraer lo mejor de tantas fuentes y entrevistados, casi no sorprende la respuesta: “Diplomacia, tacto, perseverancia; hay que buscar lo que haya de amable (‘gustable’) en esa persona, aunque difícilmente pueda gustar”.

El asunto de cómo entrevistar reaparece varias veces a lo largo de la tertulia, salpimentándola de pistas de interés sobre su modus operandi. Él dice observar la comunicación no verbal (“cómo se mueven en cada cultura”) y algo muy importante: “Saber dónde cae tu propia sombra, entender cómo te ven a ti”. Sólo a partir de ese ángulo puedes actuar, y siempre desde la humildad: “Si hablas con ellas sin juzgarlas, las personas se abren, te cuentan. Si eres compasivo por naturaleza, eso se palpa”.

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