La Tertulia Infinita (1), con Carlos Franganillo y David Jiménez

 

[Actualizado el 6-3-2014]
 

  • Carlos Franganillo: “Las redes sociales me han abierto muchas puertas para no estar tan aislado”
  • David Jiménez: En periodismo “hay que evolucionar no sólo en cuento a herramientas sino en cuanto al concepto ético”

Carlos Franganillo (izquierda) y David Jiménez (derecha)

Carlos Franganillo, casi 2 años como corresponsal de TVE en Moscú y algunos más de experiencia en España; David Jiménez: 15 años cubriendo Asia para El Mundo, incluidas numerosas guerras y conflictos, cinco terremotos y dos tsunamis. De una tertulia con estos dos brillantes periodistas españoles se deduce que la diferencia de edad o de años de experiencia no siempre implica criterios opuestos: muestran la misma diagnosis sobre los males de la profesión e idéntico entusiasmo a la hora de ejercerla. De haber estado presente Rosa María Calaf (que no pudo asistir al encuentro), seguro que también hubiera predominado el consenso.

Carlos Franganillo explica cómo realiza su trabajo en Rusia. I Encuentro La Tertulia Infinita.

Su preferencia por el periodismo internacional es a prueba de bombas, censuras o calamidades: otorga libertad y ofrece sensación de hacer cosas de verdad importantes, al margen del partidismo imperante en la escena nacional. Ese partidismo en la prensa es en realidad un reflejo de lo que somos, desde la calle hasta arriba, según su valoración: la politización está demasiado presente en la propia sociedad española, donde las opiniones de la ciudadanía son cada vez más militantes.

¿Pero cómo se convierte uno en corresponsal? Hay quien lo tiene en mente desde la carrera (como Franganillo) o quienes acaban en esa tarea por rebeldía ante una realidad en Madrid que en principio les ilusionaba pero luego les desilusionó (Jiménez). A partir de ahí, mucha coincidencia en las sensaciones.

Según la charla con estos dos reporteros, los males de la profesión en su vertiente internacional son parecidos a los que aquejan a la profesión en general: la prisa, la falta de reflexión, la actitud militante y el mal relevo que se está haciendo entre las nuevas generaciones de periodistas y los veteranos (con EREs que dejan en la calle a grandes talentos antes de que puedan legar su saber). Franganillo observa que como profesional de una gran televisión dispone todavía de unos medios y unos equipos de calidad que “en otros ámbitos son ya  pieza de museo“.  Pero la solución al mal momento que atraviesa el gremio no es ni mucho menos pedir una vuelta al pasado.“Algunos se han quedado en el periodismo que había en otras épocas y hay que evolucionar no sólo en cuanto a herramientas sino en cuanto al concepto ético”, afirma Jiménez. Hay que abrazar las nuevas opciones sin olvidar lo esencial de la profesión, cosas tan simples como llegar a un destino y recordar que de quien debes hablar es de los demás, no de ti mismo y tu aventura.

David Jiménez, en un momento de su intervención en La Tertulia Infinita.

Las redes sociales me han abierto muchas puertas para no estar tan aislado”, dice Franganillo con rotundidad, pero “el período de reflexión ya no existe. No hay tiempo para el proceso necesario de recopilación de datos, porque hay que ofrecer actualidad a cada momento. Es un ritmo que ya comenzó con los canales de televisión de información continua”.  La solución al menos parcial para los corresponsales sería, en palabras de Jiménez: “Dedicar tiempo a historias que ya no están haciendo las agencias, noticias que no están en Internet, en caso contrario todo es un simple repiqueteo de información ya ofrecida que lleva a preguntarse si el periódico que ofrecemos merece de verdad la pena. Falta autocrítica”.

Ni Franganillo (muy activo en Twitter) ni Jiménez (que publica un blog personal muy exitoso) se imaginan ejerciendo su tarea sin Internet, ni sin Twitter. Ambos recomiendan su uso, lo consideran muy útil, lo emplean con naturalidad y lo encuentran importante sobre todo para localizar a fuentes remotas, a esos especialistas que les alertan de temas geográficamente lejanos o herméticos dentro de su ámbito de cobertura (el Cáucaso o Corea del Norte).  Además, en Internet se accede a buena información en inglés, lo que permite esquivar dificultades idiomáticas.

El número de seguidores en Twitter, eso sí, no define a un buen periodista: “Hay cierta histeria con el fenómeno y con el tema de los seguidores, Twitter tiene muchísimas cosas buenas pero hay que acostumbrar a la gente a recibir la información que le llega por esta vía de una manera más anecdótica”, explica  Franganillo. “¿Eres mejor periodista si tienes más seguidores en Twitter? No, eres mejor periodista si haces mejor tu trabajo”, afirma David.

Myriam Redondo pregunta a Carlos Franganillo y David Jiménez.

Como ha sucedido a lo largo de la Historia, las agencias siguen siendo un gran apoyo para el periodista internacional, pero también una fuente de presión a la que hay que resistirse: que una gran agencia cuente algo no significa siempre que sea exacto, relevante o que se deba imitar. Tampoco un gran medio extranjero lo está contando siempre mejor que el medio nacional (hay que escapar del efecto CNN). Cosas como éstas, que el corresponsal observa con tanta claridad, hay que explicarlas muchas veces al medio.

En cuanto a la censura, quien ha encontrado mayores dificultades es Jiménez. Tiene prohibido el acceso a China, Birmania y Corea del Norte. Afirma que en Asia hay muchos periodistas occidentales que se autocensuran, que dejan de publicar información problemática para evitar que encarcelen a sus colaboradores o traductores locales, cosa que ya le ha sucedido a corresponsales de medios tan relevantes como The Guardian. En Rusia, la censura principal es una burocratización de los procesos que en la práctica ralentiza muchas iniciativas periodísticas: “El ruso es un régimen bastante más sutil de lo que uno piensa cuando llega allí”, advierte Franganillo. De lo que ambos han sido testigos, sin diferencia, es de la hipocresía de las Relaciones Internacionales, donde el peso de los valores democráticos es siempre relativo.

Algunos de los asistentes a la I Tertulia Infinita

En la tertulia de julio de 2012, Carlos Franganillo y David Jiménez nos contaron desde cuál es su organización logística y su equipo hasta cómo compaginan su vida familiar y profesional, pasando por cómo es su contacto con otros colegas de profesión o con las fuentes principales para seguir Rusia y Asia respectivamente. Ofrecieron consejos de valor para los estudiantes (“Cuidado con las invitaciones de gobiernos y los viajes pagados para corresponsales”; “Atención a las diferencias entre la gran ciudad  en la que te encuentras y el resto del país, es ahí donde están los caciques y los problemas”). Y no escatimaron anécdotas que reflejan lo absurda que puede llegar a ser esta profesión: Jiménez entró en Corea del Norte como vendedor de lencería femenina.

El mejor recuerdo que tiene Carlos Franganillo de su actividad es su primera gran cobertura internacional, el caso de los mineros atrapados en el Pozo San José de Chile. Una historia larga, cansada (la diferencia horaria con España solapaba sus tiempos de directo con sus tiempos de sueño) pero con final feliz: “Chile fue como contar una película, muy emocionante”.  Para Jiménez, que ha cubierto numerosas guerras, conflictos y situaciones de violencia y miseria, “no hay nada comparable al periodismo romántico de la revuelta”, cuando un pueblo se enfrenta con valentía a un dictador, y lo peor es la guerra: “Te desanima con respecto a la condición humana. Te vuelves pesimista”.

Quizá una frase resume el poso que dejó la conversación: ningún periodista internacional está contra las nuevas tecnologías, todos estarán contra la posibilidad de que esas nuevas tecnologías se asienten en la precarización o la falta de calidad. ¿Quién habló de vueltas atrás? El periodismo internacional evoluciona.

Myriam Redondo, Carlos Franganillo y David Jiménez, durante al I Tertulia Infinita.

[El 6 de marzo de 2014, la Asociación de Periodistas Europeos concedió a Carlos Franganillo el Premio Salvador de Madariaga por su cobertura de Rusia].

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2 comentarios on “La Tertulia Infinita (1), con Carlos Franganillo y David Jiménez”

  1. […] El jueves 26 de diciembre nos acompañará en el Especial Navidad. La cita estaba pendiente hace tiempo: por si todo lo anterior no fuera suficiente, es madrina de estas conversaciones junto a Carlos Franganillo y David Jiménez. […]

  2. jmg dice:

    Dejate de propaganda antirusa y muestra la verdad en tus reportajes de ukrania. Acaso no ves que la union europea y estados unidos estan dando legitimidad al fasismo en ukraina, y para ello utilizan los periodistas como tu. Es que hay que recordarte las consecuencias del franquimo en espana.


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